La centenaria tradición de la quema de muñecos en la región de La Plata, Berisso y Ensenada volvió a funcionar como el termómetro social para cerrar el ciclo 2025. En esta oportunidad, el juicio popular no se centró en superhéroes de ficción o personajes infantiles, sino en la figura más discutida del deporte nacional: Claudio "Chiqui" Tapia.
En la intersección de las calles 124 y 68, en el corazón del barrio Villa Progreso, el grupo conocido como "Los Pibes de la 68" levantó una figura que capturó la atención de propios y ajenos. El muñeco del presidente de la AFA no solo destacaba por el realismo de sus rasgos, sino por una puesta en escena cargada de crítica política: a los costados de la estructura, dos valijas representaban el escándalo judicial por irregularidades en premios y transferencias de dinero que sacude a la calle Viamonte durante las últimas semanas. “Le dejamos dos valijitas”, dijo uno de los organizadores entre risas.
Un ritual con sello "tripero"
El horario de la quema no fue al azar. A las 2.22 de la madrugada, en un claro guiño al número que identifica a la hinchada de Gimnasia y Esgrima La Plata, las llamas comenzaron a consumir la estructura. "Lo elegimos como el personaje del año porque estaba en boca de todos. Lo hicimos en unos 15 días, siguiendo la tradición del barrio pero dándole un sentido de actualidad", explicó Cristian, uno de los organizadores y referente del grupo.
El clima durante la quema mezcló el festejo propio de la llegada del 2026 con un fuerte componente de desahogo. A medida que el fuego consumía el muñeco, los cánticos de los vecinos se hicieron sentir y apuntaron directamente contra la gestión del dirigente, marcada por un desgaste irreversible y polémicas que afectaron incluso la relación con el clásico rival, Estudiantes.
Lo sucedido en Berisso no fue un hecho aislado. En otros puntos de la capital bonaerense, el mensaje "AFA no" se repitió en diversas estructuras, reflejando un malestar generalizado con el manejo del fútbol argentino. Las "valijitas" del muñeco de la 68 fueron el detalle que más risas y comentarios generó entre los presentes, sintetizando el expediente judicial que hoy mantiene en vilo a la dirigencia deportiva. Para los vecinos de Villa Progreso, quemar al "Chiqui" fue una forma de purgar las frustraciones de un año futbolístico caótico.




