La detención de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas de Estados Unidos sorprendió a la comunidad internacional y marca un antes y un después en la política de América Latina. El presidente venezolano, que gobierna desde 2013, se encuentra ahora procesado en tribunales federales estadounidenses por cargos relacionados con el narcotráfico y el crimen organizado.
En marzo de 2020, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos formales contra Maduro, acusándolo de ser parte de una red criminal dedicada al narcotráfico internacional. La acusación señala que el mandatario habría facilitado el ingreso de cocaína a territorio estadounidense utilizando el poder del Estado venezolano.
Los cargos incluyen conspiración para narcotráfico, narcoterrorismo y asociación con organizaciones armadas. Según la investigación, Maduro habría estado al mando del llamado Cartel de los Soles, una organización integrada por altos funcionarios venezolanos, y mantenido vínculos con las FARC para emplear el narcotráfico con fines políticos.
Este caso representa una de las causas judiciales más importantes que Estados Unidos inició contra un jefe de Estado. La captura de Maduro no solo tiene repercusiones legales, sino que también genera un fuerte impacto político en Venezuela y en toda América Latina, mientras se define su futuro judicial.
En un reciente pronunciamiento, Donald Trump ratificó ante la ONU que “Nicolás Maduro dirige redes de narcotráfico” y lanzó una advertencia contundente: “van a perder la vida si persisten”. Estas declaraciones intensifican la tensión internacional y el foco sobre la situación venezolana.
EL OPERATIVO DE EEUU EN VENEZUELA
Estados Unidos lanzó un ataque militar de gran escala en Venezuela durante esta madrugada que dejó a Caracas bajo fuertes explosiones y con la captura del presidente Nicolás Maduro, según confirmó el expresidente Donald Trump a través de su cuenta en Truth Social.
Trump aseguró que “Estados Unidos de América ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien ha sido, junto con su esposa, capturado y trasladado fuera del país”. Además, anunció una conferencia de prensa en Mar-a-Lago para brindar más detalles.
El operativo comenzó en las primeras horas del sábado, con ataques dirigidos a múltiples objetivos estratégicos, incluyendo una base militar, un puerto y un aeropuerto cercanos a la capital venezolana. Testigos en Caracas reportaron haber escuchado explosiones y vuelos de aeronaves desde la 1:50 a.m. hora local, mientras que varias zonas quedaron sin suministro eléctrico.
Fuentes locales indicaron que helicópteros militares presuntamente estadounidenses sobrevolaron la ciudad. También se registraron explosiones en el estado La Guaira y en Higuerote, al norte de Caracas, apuntando a bases aéreas y navales, y posiblemente a una refinería de petróleo, aunque esta última información no fue confirmada.
El gobierno venezolano rechazó categóricamente lo que calificó como una "agresión militar" por parte de Estados Unidos, acusando a Washington de querer apoderarse del petróleo y los minerales del país. En un comunicado oficial, advirtieron que "Estados Unidos no tendrá éxito" y convocaron a todas las fuerzas sociales y políticas a movilizarse.
El presidente colombiano Gustavo Petro también se pronunció alertando que Caracas estaba siendo atacada con misiles. En su mensaje en X, expresó: “En este momento están bombardeando Caracas. Alerta a todo el mundo han atacado Venezuela”. Además, solicitó la convocatoria inmediata de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de las Naciones Unidas (ONU) para tratar la crisis.
Funcionarios de la administración Trump confirmaron estar al tanto de los informes sobre las explosiones y los movimientos aéreos en la capital venezolana, mientras la región se encuentra en estado de máxima tensión ante esta intervención militar sin precedentes.



