La intervención de Estados Unidos en Venezuela, país con las mayores reservas de petróleo del mundo, abre un escenario de incertidumbre con implicancias económicas y geopolíticas. El rumbo de la transición política será determinante para la región y para los mercados globales de energía.
De acuerdo con un informe de Morgan Stanley, el impacto más inmediato se verá en los bonos venezolanos, que podrían subir hasta 5 puntos en el corto plazo. El banco prevé que los títulos de PDVSA tengan mejor desempeño que los soberanos, en la medida en que los inversores descuenten una mayor probabilidad de reestructuración de la deuda y mejores tasas de recuperación.
Los precios del petróleo
En contraste, el efecto sobre los precios del petróleo sería más limitado. Morgan Stanley considera que los riesgos de interrupción de la producción en el corto plazo podrían compensarse con una mayor producción en el mediano plazo, si se estabilizan las condiciones políticas. El informe también advierte que el oro muestra un movimiento al alza por la incertidumbre geopolítica.
La consultora Wood Mackenzie proyecta que, con tareas de reacondicionamiento de pozos, Venezuela podría recuperar una producción cercana a los 2 millones de barriles diarios en uno o dos años, similar al nivel de mediados de la década de 2010. Sin embargo, advierte que la clave será la estabilidad del nuevo gobierno, el régimen de sanciones y los términos fiscales.
Morgan Stanley estima que el precio del Brent podría caer a la zona de USD 50 en los próximos meses, y que un aumento de la producción venezolana reforzaría esa tendencia.
Por su parte, Wells Fargo sostiene que la destitución de Maduro no desestabilizará los mercados financieros globales ni los precios del petróleo. El banco destaca que la deuda venezolana y la de PDVSA, ambas en default, han sido de los activos de mejor desempeño desde 2025, duplicando su valor en un año.
Wells Fargo advierte que la intervención estadounidense profundizará la división regional entre países alineados con Washington y aquellos cercanos a China. Argentina se consolidaría junto a EEUU, mientras Nicaragua reforzaría su vínculo con Pekín.
En cambio, Colombia y Brasil podrían acercarse más a China tras condenar las acciones en Venezuela. Chile, bajo la presidencia de José Antonio Kast, podría reorientarse hacia EEUU. El banco subraya que la fragmentación global y la formación de bloques traerán consecuencias negativas para el crecimiento del PBI mundial.
Finalmente, Wells Fargo señala que América Latina atraviesa una segunda “ola conservadora”, con triunfos de candidatos de derecha en países como Ecuador, Bolivia, Argentina, Chile y Honduras. Este giro político habría reducido la percepción de riesgo regional.



