Ante la posibilidad de un ataque por parte de Estados Unidos, Irán dispuso este miércoles el cierre de su espacio aéreo como medida preventiva.
De acuerdo con datos de sitios especializados en el seguimiento de vuelos, el espacio aéreo sobre Irán e Irak comenzó a vaciarse rápidamente incluso antes de que se difundiera la notificación oficial. La medida generó un inmediato impacto en la circulación aérea regional, en un contexto marcado por la tensión política y militar.
Sin embargo, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) informó que el cierre tendría una duración limitada. Según el organismo, la restricción rige por poco más de dos horas: desde las 22:15 GMT del miércoles (01:45 en Irán) hasta las 00:30 GMT (04:00 en Teherán).

La notificación emitida por Teherán establece que el espacio aéreo permanecerá cerrado a “todos los vuelos”, con la única excepción de los servicios internacionales hacia y desde Irán que cuenten con autorización previa de las autoridades del país, según consignó la agencia EFE.
La decisión se produce en medio de un clima interno extremadamente delicado. Irán atraviesa las protestas más masivas desde la Revolución Islámica de 1979, con un saldo que, según organizaciones de derechos humanos, supera los 3.400 muertos y los 10.000 detenidos. Las manifestaciones, que comenzaron como reclamos contra el alto costo de vida, derivaron en un movimiento de fuerte oposición al régimen teocrático encabezado desde 1989 por el líder supremo Alí Jamenei.
En ese marco, el expresidente estadounidense Donald Trump afirmó este miércoles que “la matanza en Irán está cesando”, tras varios días de represión de las protestas. No obstante, mantuvo una postura ambigua respecto de una eventual intervención militar y aseguró que Washington continúa monitoreando la situación.
Organismos internacionales advierten que la represión se intensificó aprovechando un corte de internet que se extendió por más de cinco días, lo que habría facilitado una de las ofensivas más severas de los últimos años contra la población civil.
La escalada de tensión también tuvo repercusiones diplomáticas. El Reino Unido anunció el cierre temporal de su embajada en Teherán. “Hemos cerrado temporalmente la Embajada Británica en Teherán, que ahora operará de forma remota”, informó un portavoz del gobierno del primer ministro Keir Starmer. En la misma línea, Italia y España recomendaron a sus ciudadanos abandonar Irán, sumándose a pedidos similares realizados previamente por Estados Unidos, Canadá, Alemania, Polonia, Australia, Japón, Nueva Zelanda y Singapur.



