El fútbol amateur de Bahía Blanca quedó atravesado por un episodio de violencia extrema que volvió a encender las alarmas sobre la falta de seguridad en las ligas locales. Durante el partido entre Cooperativa Libertad y La Banda del Moy, una árbitra fue atacada de manera salvaje tras el pitazo final. Las imágenes del hecho, que circularon rápidamente en redes sociales, generaron repudio y conmoción.
La jueza del encuentro, Victoria Cruz, relató en una entrevista con el medio Brújula 24, cómo se desarrollaron los hechos y aseguró que el clima hostil se percibía desde el inicio del partido. Según explicó, no se trató de una reacción aislada ni espontánea, sino de una escalada de agresiones verbales que fue creciendo con el correr de los minutos. “No fueron a ver un partido de fútbol, fueron a agredirnos”, afirmó, al describir la actitud de algunos simpatizantes del equipo visitante.
Las tarjetas a pocos minutos de partido
Uno de los momentos clave del encuentro fue la expulsión de un jugador de La Banda del Moy a los pocos minutos de iniciado el partido. Cruz explicó que, a partir de esa decisión, el ambiente se volvió cada vez más tenso, al punto de que el cuerpo arbitral optó por manejar el resto del partido con cautela para evitar mayores conflictos.
Sin embargo, la situación se desbordó una vez finalizado el encuentro. La árbitra contó que comenzó a escuchar reproches y acusaciones, hasta que fue empujada, escupida y rodeada por varias personas. “Una mujer se me puso cara a cara, intenté frenarla y me agarró del pelo. Después sentí golpes de todos lados”, relató. En medio del ataque, intentó protegerse el rostro por temor a sufrir heridas graves.
La agresión fue de tal magnitud que Cruz debió recibir atención médica. Los profesionales le realizaron estudios por los golpes en la cabeza y constataron lesiones en distintas partes del cuerpo, incluyendo los dedos, que fueron pisados durante la golpiza.
El impacto emocional del episodio también fue profundo. La árbitra confesó sentirse humillada y aseguró que evalúa seriamente abandonar el arbitraje o, al menos, continuar solo en competencias que garanticen condiciones mínimas de seguridad.
Desde el plano judicial, su abogado adelantó que buscarán identificar a todas las personas involucradas en la agresión para que el hecho no quede impune. La causa quedará en manos de la Fiscalía, que deberá determinar responsabilidades individuales y avanzar con las imputaciones correspondientes. Mientras tanto, el caso vuelve a poner en discusión la violencia en el deporte amateur y la necesidad de medidas urgentes para proteger a quienes forman parte del juego.



