La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar en las últimas horas tras una dura advertencia del general Esmail Kowsari, integrante de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y actual legislador iraní. El funcionario aseguró que Teherán responderá con un ataque “letal y disuasorio” contra bases militares estadounidenses en Medio Oriente si Washington lanza una ofensiva contra territorio iraní.
Kowsari remarcó que, ante cualquier “error” por parte de Estados Unidos, las instalaciones militares norteamericanas en Asia Occidental pasarán a ser objetivos prioritarios. El mensaje se enmarca en una serie de declaraciones de altos mandos del IRGC, que sostienen que el presidente Donald Trump “solo habla” y que ha “elegido el camino equivocado” en su política hacia la República Islámica.
En ese contexto, la televisión estatal iraní difundió un video en el que altos oficiales de la Guardia Revolucionaria y el presidente del Parlamento reforzaron el tono de advertencia dirigido a Washington, mientras se profundiza la presión estadounidense sobre Teherán.

Desde Estados Unidos, Trump confirmó el despliegue de una importante flota naval hacia la región. Según detalló, el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque se dirigen a zonas del océano Índico y Medio Oriente cercanas a Irán.
A bordo del Air Force One, el mandatario afirmó: “Preferiría que no pasara nada, pero los estamos vigilando muy de cerca”, y reiteró que la opción militar continúa sobre la mesa, aunque dejó abierta la puerta al diálogo: “Irán quiere hablar, y hablaremos”.
En paralelo, Washington anunció nuevas sanciones contra la denominada “flota fantasma” iraní. Las medidas alcanzan a nueve buques y a empresas radicadas en Emiratos Árabes Unidos, India y Omán. De acuerdo con el Departamento del Tesoro, estos activos facilitan exportaciones de petróleo por cientos de millones de dólares, fondos que, según la acusación, se destinan a programas armamentísticos, grupos armados regionales y a la represión interna.
La escalada internacional coincide con una profunda crisis interna en Irán. Organismos de derechos humanos denunciaron más de 5.000 muertes durante la represión de protestas iniciadas a fines de diciembre por el aumento del costo de vida, cifras que el gobierno reduce a 3.117 fallecidos. A esto se suma un apagón de internet que supera las dos semanas y limita la verificación independiente.



