Cerró una textil centenaria y despidió a 260 trabajadores

La histórica firma Emilio Alal bajó la persiana en Corrientes y Chaco, mientras que el fabricante de Nike y Adidas en Misiones redujo su personal.
Por: #BorderPeriodismo

La industria textil argentina atraviesa horas difíciles. Lo que comenzó como una desaceleración de la demanda se transformó en un proceso de desindustrialización acelerada que afecta a provincias enteras. En las últimas horas, la centenaria empresa Emilio Alal confirmó el cierre definitivo de sus plantas de hilados y telas en Corrientes y Chaco, una decisión que deja en la calle a más de 260 trabajadores.

La compañía, con más de un siglo de trayectoria en el país, calificó el escenario actual como "inviable". En un comunicado enviado a su personal, la firma apuntó a un combo letal: la apertura de importaciones de productos terminados, incluso usados, la suba de los costos energéticos y una carga impositiva que borró cualquier rastro de competitividad frente al exterior.

El norte argentino, la zona más castigada

El cierre de Emilio Alal no es un hecho aislado, sino el síntoma de un proceso que crece en el norte del país.

  • Misiones: El Grupo Dass, responsable de fabricar zapatillas para gigantes como Nike, Adidas y Fila, desvinculó a 43 empleados en su planta de Eldorado. La fábrica advirtió que solo tiene producción comprometida hasta junio, lo que pone en duda la continuidad de la operación en la tierra colorada.
  • Tucumán: La firma TN & Platex cerró por tiempo indefinido su planta de Los Gutiérrez. Aunque la empresa busca reubicar a los 190 operarios suspendidos, la incertidumbre sobre la reapertura es total ante la falta de pedidos en el mercado interno.

El conflicto también escala en el área metropolitana. En el barrio porteño de Parque Chas, la fábrica Eseka S.A., proveedora de lencería de las marcas Cocot y Dufour, despidió a 140 trabajadores en los últimos dos meses. La situación se tornó violenta en las puertas de la planta, donde hubo intervención policial ante la protesta de los empleados por el pago de salarios, aguinaldos y vacaciones en cuotas.

Radiografía del sector

Los datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) son alarmantes y reflejan una parálisis que solo encuentra comparación con los meses más duros de la pandemia:

  1. Caída de actividad: El rubro textil retrocedió un 24% interanual a fines de 2025, muy por encima del promedio general de la industria (-2,9%).
  2. Capacidad instalada: Las fábricas trabajan a un 32,5% de su potencial. Esto significa que casi siete de cada diez máquinas están apagadas.
  3. Sangría laboral: Desde diciembre de 2023, el sector perdió más de 16.000 empleos formales. Solo en el último mes registrado, se destruyeron 2.000 puestos de trabajo.

La combinación de un consumo interno que no reacciona y una estructura de costos que incluye tasas financieras elevadas y tarifas de luz y gas en ascenso, configura un callejón sin salida para las pymes textiles.

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