La histórica alianza entre el poder político y el Grupo Techint atraviesa su momento más crítico. A través de un sugestivo mensaje en la red social X, el presidente Javier Milei calificó de "dato" la acusación de que Paolo Rocca operó a favor de una caída del gobierno libertario tras el escenario electoral de septiembre. El cruce no solo es dialéctico: marca el inicio de una era de apertura comercial que desplaza a proveedores locales históricos en favor de la competencia internacional.
El detonante técnico de esta guerra fría fue la adjudicación a la empresa india Welspun para la provisión de 480 kilómetros de tuberías. La oferta, de USD 203 millones, resultó un 25% más económica que la propuesta de Tenaris, la filial de Techint que durante décadas monopolizó este sector clave.
"Caños caros y sobres"
Milei no se limitó a la gestión administrativa y llevó la disputa al terreno de la ética comercial. Bajo el apodo de "Don Chatarrín de los tubitos caros", el mandatario acusó a periodistas y economistas de recibir beneficios particulares para defender la industria nacional del acero. "Si ves a alguien hablándote de los prejuicios de la apertura, ya sabés quién le llena el sobre", disparó en sus redes sociales.
Desde la Casa Rosada, la orden es clara: "No vamos a pagar más caros los caños". El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, respaldó esta línea al afirmar que el sistema de "compre nacional" solo desincentiva la competencia y eleva los costos para toda la economía. Según el funcionario, el sobrecosto industrial se traduce en menos inversión, menos empleo y menor rentabilidad para los proyectos energéticos del país.
La defensa de Techint
El holding que conduce Rocca no se quedó callado. La empresa denunció que la licitación permite el ingreso de insumos chinos subsidiados y elimina la protección arancelaria mínima para la industria argentina. Techint advierte que este camino conduce a la destrucción de puestos de trabajo calificados y a una pérdida de soberanía industrial.
Sin embargo, el Gobierno descartó aplicar medidas antidumping. El argumento oficial sostiene que los subsidios externos afectan a las economías de origen y no a la Argentina, que debe aprovechar los precios bajos del mercado global para abaratar sus obras de infraestructura.
Durante el cierre de la "Derecha Fest" en Mar del Plata, el Presidente profundizó su diagnóstico ante una audiencia efervescente. Allí ratificó que su administración no otorgará privilegios a los empresarios que "hacen negocios turbios con el Estado". "Si el capitalista no es digno del favor del mercado, debe ir a la quiebra", sentenció Milei.



