En un mensaje directo a los gobernadores, el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó que el sendero de reducción de la presión impositiva es innegociable para el Poder Ejecutivo. El eje del conflicto radica en la modificación del Impuesto a las Ganancias para empresas, un tributo coparticipable cuya reducción impactaría directamente en las arcas provinciales.
"La Argentina tiene que bajar impuestos para generar inversiones y ganar competitividad", sentenció Caputo durante una entrevista a radio Mitre. El ministro buscó minimizar el impacto fiscal del proyecto al sostener que la merma en la recaudación será de aproximadamente $1,5 billones, una cifra que contrasta drásticamente con los $3 billones que proyectan los equipos técnicos de las provincias y gremios como AEFIP.
El conflicto
El foco de la resistencia de los gobernadores se encuentra en el artículo 190 del proyecto de modernización laboral. Esta cláusula propone:
- Recorte de alícuotas: Una baja del 30% al 27% en el segundo tramo de Ganancias para sociedades.
- Reducción del tope: Un descenso del 35% al 31,5% para el tramo superior.
Para los mandatarios provinciales, esta reforma representa una pérdida de casi 4 puntos de recaudación total, un agujero fiscal que se niegan a aceptar sin una compensación garantizada. Caputo, por su parte, aclaró que el impacto económico recién se sentirá en el ejercicio 2027, lo que debería —según su visión— diluir la urgencia del reclamo provincial.
La contraofensiva de las provincias
Ante la firmeza del Palacio de Hacienda, los jefes provinciales preparan una cumbre de emergencia en el Consejo Federal de Inversiones (CFI). El objetivo es unificar una postura que condicione el apoyo legislativo a la reforma laboral a cambio de un instrumento de compensación automática.
Los gobernadores exigen que cualquier pérdida de fondos sea resarcida mediante un mecanismo que figure explícitamente dentro del texto de la ley y que alcance a todos los distritos por igual. "El modelo viejo de salarios miserables e ineficiencia escondida bajo impuestos altos no sirve más", retrucó el ministro, al reafirmar que el Gobierno no está dispuesto a ceder en la arquitectura del nuevo esquema económico.
A pesar de la voluntad de diálogo de los sectores "colaboradores", la brecha de $1,5 billones entre los cálculos de Nación y las Provincias amenaza con empantanar el debate en las cámaras.



