Argentina dio un salto decisivo en su protagonismo internacional y su alineamiento con Donald Trump tras la firmar en Washington de un acuerdo estratégico con Estados Unidos para fortalecer el suministro y procesamiento de minerales críticos. Esta alianza reconfigura el lugar del país dentro del mapa global de la transición energética y abre una nueva etapa para la minería nacional.
El pacto se concretó en el marco de la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos, convocada por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio. Ambas naciones rubricaron un Instrumento Marco que formaliza una asociación estratégica destinada a desarrollar cadenas de valor seguras, resilientes y competitivas.
Este convenio trasciende la diplomacia: se trata de una definición política y productiva a largo plazo. Los minerales críticos son insumos esenciales para tecnologías de punta como la electromovilidad, energías renovables, baterías, defensa e inteligencia artificial, pilares de la economía del siglo XXI.
Para Argentina, el acuerdo significa no solo consolidarse como productor, sino también integrarse a cadenas globales con capacidad de procesamiento, industrialización y exportación. El comunicado oficial destaca que esta iniciativa busca fortalecer cadenas de valor más sólidas y diversificadas, atraer inversiones de largo plazo y responder a la creciente demanda mundial.
El impacto económico ya es palpable: en 2025, las exportaciones mineras argentinas alcanzaron un récord de 6.037 millones de dólares, con un crecimiento interanual cercano al 30%. Este avance estuvo impulsado por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que generó condiciones estables para la inversión productiva.
Minerales como el litio y el cobre se posicionan como activos estratégicos para el desarrollo económico. El litio es vital para la electromovilidad y las baterías, mientras que el cobre es clave para la electrificación global. La firma con Estados Unidos fortalece la imagen de Argentina como proveedor confiable en un contexto internacional marcado por tensiones y competencia estratégica.
Además, el acuerdo proyecta beneficios para las economías regionales, la generación de empleo calificado y el ingreso de divisas. La minería se vincula con sectores como la energía y la agroindustria, consolidando una matriz productiva diversificada y sostenible.
El texto oficial subraya que, con estabilidad macroeconómica y reglas claras, la minería se afianza como un pilar central en la transformación económica del país. Las proyecciones estiman que las exportaciones totales podrían alcanzar 100.000 millones de dólares en los próximos siete años, con la minería superando los 20.000 millones y llegando a más de 30.000 millones hacia el final de la década.



