Los dos empleados del Senado bonaerense detenidos por presuntamente liderar una secta en La Plata seguirán privados de su libertad a raíz de una disposición del juez Juan Pablo Masi. Además, se agravaron las denuncias contra Nicolás Rodríguez y su novia, Daniela Silva Muñóz, quienes habrían llevado a cabo abusos sexuales contra mujeres.
Masi convalidó el pedido de la fiscal que había reclamado la prisión preventiva para Rodríguez y Muñóz. También agravó la calificación penal al considerar que los imputados habrían causado un “grave daño a la salud mental” de las denunciantes.
Son investigados por abusos sexuales reiterados contra mujeres que conocían del espacio de militancia política, ya que ambos no solo trabajaban en la Legislatura provincial, sino que además integraban una agrupación kirchnerista platense.
La prisión preventiva fue dictada por cuatro hechos entre 2015 y el 2019, algunos sucedidos en las oficinas del Senado provincial. Además de abuso sexual con acceso carnal agravado por el empleo de armas, fueron procesados con la calificación de “grave daño a la salud mental de la víctima”.
El juez Masi tuvo en cuenta los testimonios de las denunciantes y dio lugar a un pedido de los abogados Ignacio Fernández Camillo y Andrés Noetzly, para que se lleve a cabo una pericia psicológica a las mujeres, una medida de prueba que podría complicar la situación de los acusados.
También resta por conocerse los resultados del análisis de los celulares y dispositivos secuestrados durante un allanamiento en el departamento de los acusados.
Rodríguez y Muñóz permanecen detenidos por orden de la fiscal Betina Lacki, quien a fines de diciembre los procesó por al menos cuatro hechos, él en calidad de autor y ella como partícipe necesario.
Rodríguez era el líder de la secta y se identificaba como el “Dios Kiei”, mientras que Muñoz actuaba como “Sensei” o maestra espiritual y su principal rol era el de facilitadora.



