Luego de que la Justicia ordene realizar nuevas pericias para determinar si hubo irregularidades en el post operatorio de Silvina Luna, la esposa de Aníbal Lotocki fue entrevistada por Moria Casán y le salió a contestar a Fernando Burlando, quien comentó los terribles padecimientos que vivió la exparticipante de Gran Hermano quien fue operada por el médico y murió tras sufrir una insuficiencia renal.
Favarón dialogó con "la one" y, además, comentó cómo hace para verse con su esposo en prisión y el ritual que tiene a la hora de tener intimidad, en las denominadas visitas higiénicas.
El particular ritual que hace la esposa de Lotocki para tener sexo
Ante la sorprendente pregunta de Moria, la esposa del cirujano plástico lejos de esquivarla dio lujo de detalles sobre la técnica que pone en práctica cada vez que desea tener sexo con Lotocki: “¿Cómo es un día cuando vos vas a la cárcel, tenés tus rituales?", interrogó la diva sin pelos en la lengua y se encontró con una respuesta inesperada.
Favarón comentó que en la cárcel donde su marido pasa los días, si llueve se suspenden las visitas íntimas y, para evitar el mal tiempo recurre a un ritual denominado "la cruz de la sal", mediante el cual dibuja una cruz con ese condimento en un patio y le clava un cuchillo en el centro para asegurar que haya buen tiempo.
Más adelante, la mujer dio precisiones sobre su particular forma de invocar a los dioses del clima y añadió: “¿Sabés para qué hice la cruz de sal? Porque tenía la visita íntima y si llueve se suspenden las visitas en ese módulo, porque se inunda. Entonces, después de siete meses, ese día nos habíamos decidido. Yo quería estar abrazados y hacer ese ritual que nosotros hacíamos los domingos a la noche, que era comer en la cama".
Por otra parte, Favarón recordó que la primera vez que planificó visitar a su marido para intimar “fue un martes. Me levanté a las tres y media de la mañana, me puse aceite, me perfumé, me depilé. No sabía con qué me iba a encontrar. Tenía una cosa imaginaria y él tampoco sabía cómo era", relató, aunque reconoció que se volvió frustrada a su casa porque "me hice tres horas y media, y fue el día que más llovió en Buenos Aires, que los autos flotaban en Panamericana”, recordó.
Por último, señaló que luego de ese episodio se comunicó con sus amigas correntinas y "les pregunté que me digan por favor qué hago porque mañana no tiene que llover” y reconoció que ellas fueron las que le recomendaron llevar a cabo el ritual que sigue al pie de la letra cada vez que se acerca el momento de reencontrarse con su marido.



