La Justicia de Río de Janeiro revocó la prisión preventiva de Agostina Páez, la abogada argentina detenida en esa ciudad brasileña por haber realizado gestos racistas en un bar. También estableció una serie de medidas cautelares que la imputada de 29 años deberá cumplir.
Su defensor, Sebastián Robles, detalló, en diálogo con Todo Noticias, cuáles son esas condiciones. En primer lugar, indicó que "ella va a poder estar alojada en su departamento hasta que el proceso avance y sea llamada a declarar".
También explicó que su defendida solo puede circular dentro del estado de Río de Janeiro, que es el que impone la medida, y, en el caso de salga, se activará la tobillera electrónica que le colocarán.
Finalmente, el letrado fue consultado sobre la posibilidad de que Páez continúe el proceso judicial en Argentina y dijo que ella podría estar noventa días más en Brasil. En ese sentido, expresó: "Es un proceso muy largo, así que hay que esperar".
La abogada argentina se encuentra imputada por el delito de injuria racial, que tiene una pena de dos a cinco años de prisión. El último jueves, el Juzgado Penal N°37 de Río de Janeiro había aceptado el pedido de la fiscalía: prisión preventiva para Agostina Páez por posible intimidación a los testigos y riesgo de fuga.
El episodio que desencadenó su detención
El 14 de enero, Agostina compartía una salida con sus amigas en un bar de Ipanema, barrio ubicado dentro de la ciudad mencionada. A la hora de pagar la cuenta, se desató un conflicto y ella se refirió a los mozos con insultos racistas.
De acuerdo a la denuncia, según TN, los camareros le advirtieron a la letrada que esa conducta se toma como un delito en el país. Pese a tener esa información, ella se acercó a la cajera del bar para decirle "mono" y hacer gestos que simulaban al animal.
Además, los fiscales señalaron en el documento que Páez realizó otras ofensas racistas después de salir del bar y luego de que un agente de seguridad le hiciera gestos obscenos.
Asimismo, destacaron la "conciencia" de una de las chicas que acompañaban a la imputada, porque habría intentado evitar que ella siguiera realizando los gestos y afirmaron que tanto las declaraciones de testigos como las imágenes de las cámaras de seguridad corroboraron los relatos de las víctimas.



