El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que multiplicó por cinco la cuota anual de carne vacuna argentina que puede ingresar al mercado estadounidense, pasando de 20.000 a 100.000 toneladas. Esta medida, catalogada como “transitoria”, busca contener los precios internos y beneficiar a los consumidores locales
La decisión se tomó un día después de formalizarse un acuerdo de comercio e inversiones entre ambos países. Trump explicó que la ampliación responde a la necesidad de reforzar la oferta, especialmente de carne molida, dentro del marco arancelario vigente, para que las familias estadounidenses puedan acceder a productos alimenticios a precios razonables. Esta conclusión se basó en informes técnicos del Departamento de Agricultura.
El decreto establece que el aumento del cupo será válido durante todo el año 2026, liberando las 80.000 toneladas adicionales en cuatro tramos trimestrales: desde mediados de febrero hasta fines de marzo, luego de abril a junio, de julio a septiembre y, finalmente, de octubre a diciembre. Todo este volumen extra está reservado exclusivamente para la carne argentina.
Funcionarios estadounidenses indicaron que la intención es que esta ampliación pueda renovarse en años posteriores. En Argentina, el canciller Pablo Quirno celebró la medida como uno de los logros más destacados del reciente acuerdo bilateral.
Sin embargo, la ampliación del cupo generó rechazo entre asociaciones y referentes ganaderos en Estados Unidos, que ya habían expresado su oposición cuando Trump adelantó esta posibilidad el año pasado. La resistencia se mantiene fuerte tras la firma del decreto.
Desde la Casa Blanca, justificaron la medida señalando que busca aliviar el impacto del aumento sostenido en los precios de la carne en el mercado interno estadounidense. En diciembre pasado, el precio promedio alcanzó 6,68 dólares por libra, el nivel más alto desde 1984, según datos de la Reserva Federal.
Por su parte, la Cancillería argentina informó que esta ampliación podría significar un incremento de hasta 800 millones de dólares en las exportaciones de carne vacuna al mercado norteamericano, un dato que genera grandes expectativas en el sector exportador nacional pese a la controversia generada en Estados Unidos.



