El Gobierno nacional desplegará el protocolo antipiquetes durante la movilización convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra la reforma laboral que el Senado debatirá el miércoles 11 de febrero.
La medida fue confirmada por el Ministerio de Seguridad, conducido por Alejandra Monteoliva, con el objetivo de prevenir incidentes y garantizar la circulación en la Ciudad de Buenos Aires.
Desde el Ejecutivo anticiparon un operativo con fuerte presencia de fuerzas federales y un vallado estricto en puntos sensibles como la Plaza de Mayo y los alrededores del Congreso, en una jornada que se espera multitudinaria.
El acto central también funcionará como un termómetro del poder de convocatoria del sindicalismo. En la CGT advirtieron que, si no hay respuestas a sus reclamos, avanzarán con la convocatoria a un paro nacional. La central obrera cuestiona duramente el contenido del proyecto, al que acusa de tener una “redacción maliciosa” que beneficia a las grandes empresas y perjudica a las pymes.
Entre los aspectos más polémicos de la iniciativa figuran la restricción de la autonomía sindical, la creación de un “fondo de cese laboral” en reemplazo del esquema tradicional de indemnizaciones y la implementación de un banco de horas, mecanismos que —según los gremios— profundizan la precarización del empleo.
Desde el oficialismo, en cambio, defienden la reforma como una herramienta clave para “modernizar” el mercado laboral, en un contexto donde la informalidad ronda el 40%.
Cristian Jerónimo sostuvo que la CGT no rechaza de plano una discusión sobre cambios en el régimen laboral, pero subrayó: “Cualquier proyecto de modernización laboral tendría que incluir más derechos y no quitarles derechos a los trabajadores”. Además, remarcó la situación económica y laboral: “Todos los días cierran empresas y se pierden miles y miles de puestos de trabajo y está a la vista”.
Desde la central obrera también llamaron “a la reflexión de muchos gobernadores para que no manden a sus senadores a votar en contra de los trabajadores“.
En ese sentido, cuestionaron la estrategia del Gobierno de Javier Milei para avanzar con la reforma. “Nunca generaron el ámbito para discutirlo, nunca nos sentaron. Si quieren discutir, discutamos, pero que se sienten todos los actores y no la famosa mentira del Consejo de Mayo”, afirmó el cotitular de la CGT.



