El cierre de FATE afectó a sus 920 empleados despedidos, pero también quedaron en riesgo otros 2.500 puestos laborales indirectos que forman parte de la cadena de valor de la histórica fábrica de neumáticos nacional.
Según indicaron el Centro de Estudios para la Producción XXI y la UIA, la industria del neumático tiene un multiplicador de empleo de entre 2,1 y 2,8. Lo que equivale a decir que por cada puesto directo se sostienen casi tres empleos adicionales en la cadena de valor, incluyendo desde metalúrgicas y matricerías hasta logística y servicios técnicos.
Muchas proveedoras dependen casi exclusivamente de FATE y no cuentan con un margen de reconversión inmediata. La UIA ya había advertido en noviembre de 2024 que el sector del caucho lideraba la caída manufacturera con un desplome interanual del 22,2%, anticipando un escenario de fuerte fragilidad.
Desde el sector autopartista advirtieron que en los últimos 15 años cerraron 58 empresas y que hoy varias firmas de reposición reducen producción y aumentan las importaciones, lo que también tiene un efecto perjudicial sobre el nivel de empleo.
La histórica fabricante de neumáticos, con ocho décadas de trayectoria, ya arrastraba una crisis prolongada con dos procesos preventivos de crisis y redujo su producción de 5 millones de unidades anuales en 2019 a apenas 1,5 millones, con una utilización del 30% de su capacidad instalada.
La compañía confirmó que cumplirá formalmente con la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Capital Humano, pero aclaró que no reabrirá la planta ni volverá a habilitar las actividades productivas, al menos en el corto plazo.
Operarios de la planta de San Fernado de FATE y representantes gremiales del SUTNA concurrieron este miércoles a trabajar en el turno mañana de la fábrica tras el fin de semana extra largo por Carnaval y se encontraron con las puertas cerradas, aunque ya habían recibido hora santes un comunicado de la compañía anunciando el cierre.



