Tras un debate maratónico, la Cámara de Diputados aprobó la Reforma Laboral en general con 135 votos a favor, 115 en contra y 0 abstenciones. Así, la iniciativa del Gobierno nacional obtuvo el respaldo de ambas cámaras, aunque deberá regresar al Senado para que se traten las modificaciones. Una de ellas es la eliminación del polémico artículo 44, que buscaba cambiar el régimen de licencias médicas de los trabajadores.
El proyecto podrá convertirse en ley una vez que se realice el tratamiento en el Senado y se de la potencial aprobación por parte de los legisladores.
Así, La Libertad Avanza del presidente Javier Milei logró una cuarta victoria legislativa desde que se inició la segunda etapa de las sesiones extraordinarias de este verano en la Argentina.
DÍA INTENSO EN EL CONGRESO Y TODO EL PAÍS
Se trata de la segunda gran prueba legislativa del año para el Gobierno, luego de que el proyecto fuera aprobado en general en la Cámara Alta con 42 votos afirmativos y 30 en contra, aunque con más de 20 modificaciones que obligarán a una nueva revisión.
Fracasó un intento de UxP de hacer caer la sesión
La Cámara baja vivió una jornada de máxima tensión durante el debate de la reforma laboral, luego de que el oficialismo lograra imponer una moción de orden para que el proyecto sea votado en general en un plazo de media hora.
El clima se tornó aún más conflictivo cuando Unión por la Patria intentó frenar el tratamiento de la iniciativa al presentar una moción para que el expediente regresara a comisión. Sin embargo, la propuesta no reunió los votos necesarios. Tras una breve interrupción, la sesión se reanudó y continuó con el cronograma de oradores previsto.
En respuesta a esa maniobra, la diputada del PRO Silvana Giúdici presentó una moción de orden para acelerar la definición del proyecto. La iniciativa prosperó en la votación, por lo que ahora se mantienen negociaciones sobre la forma en que continuará el desarrollo del debate en el recinto.
Previamente, el kirchnerismo había buscado que el texto volviera a la Comisión de Asuntos Constitucionales, aprovechando la ausencia de varios legisladores. La sesión se suspendió momentáneamente, pero una vez restablecido el cuórum, el oficialismo se impuso en la votación.
El debate en Diputados
Desde Unión por la Patria, el jefe del bloque, Germán Martínez, cuestionó duramente a los legisladores que habilitaron el tratamiento del proyecto. “Den la cara y banquense el debate, caraduras. Se van a arrepentir de lo que está haciendo en esta sesión”, lanzó, tras el pedido de votación del plan de labor parlamentaria.
El debate estuvo atravesado por fuertes acusaciones cruzadas. El diputado salteño Carlos Raúl Zapata criticó el clima en el recinto al afirmar: "Pongamos orden. En mandrilandia no se respeta el reglamento", y agregó con ironía: "Gracias por los aplausos. No soy Bad Bunny".
Por su parte, el legislador del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, rechazó la iniciativa y advirtió: "No se la van a llevar de arriba. Esto lo van a pagar". Además, calificó el proyecto de "esclavista" y acusó al Gobierno de "criminal", al tiempo que sostuvo que busca "profundizar la dictadura patronal".
En defensa de la iniciativa, el diputado libertario Lisandro Almirón sostuvo que la reforma apunta a dinamizar el empleo. "Los marcos regulatorios no son sagrados. La Legislación laboral no es la excepción", afirmó, y agregó: "Primero tiene que haber trabajo para poder regularlo". Según el legislador, el esquema actual "no ayuda a generar trabajo" y el país arrastra desde hace décadas una "incapacidad de generar empleo genuino".
Desde el sindicalismo y la oposición peronista, las críticas fueron contundentes. El diputado y dirigente gremial Sergio Palazzo aseguró que "No hay una sola línea ni letra que favorezca a los trabajadores" y defendió el rol de los sindicatos frente a la desigualdad entre empleadores y empleados.
En la misma línea, la diputada Vanesa Siley responsabilizó a los gobernadores peronistas que facilitaron el quórum y afirmó: "Como diputada hago responsable a esos gobernadores de la quita de derechos más fenomenal de la historia". Además, los acusó de "chorros" y "comprados", y calificó el proyecto como "una mini ley ómnibus, como la Ley Bases".
El legislador Miguel Ángel Pichetto también cuestionó la iniciativa al considerar que "Es una reforma sistémica, bien elaborada, que saben a dónde van", pero advirtió que implica dejar atrás el esquema histórico de protección laboral y que "debilita el sistema jubilatorio".
Desde la Coalición Cívica, la diputada Mónica Frade anticipó una ofensiva judicial contra la norma. "Vamos a plantear muchas inconstitucionalidades por este proyecto. Vamos a judicializar esta ley", advirtió, al tiempo que cuestionó la velocidad del tratamiento parlamentario.
En contraste, el PRO ratificó su respaldo a la iniciativa. El diputado Fernando De Andreis sostuvo que "Hace 50 años que no modificamos las leyes laborales".
Mientras que el jefe del bloque, Cristian Ritondo, afirmó: "Hoy es un día importante, hay una generación política que tomó la decisión de transformar una ley de 50 años para que las empresas puedan tomar más trabajadores".
El dirigente social Juan Grabois también rechazó el proyecto y pidió a los legisladores que "sean consecuentes con el pueblo que los votó". Además, cuestionó el concepto de modernización impulsado por el oficialismo y citó al papa Francisco al afirmar: "Trabajo sin derechos es esclavitud". Sobre el final, dejó una advertencia directa a los diputados: "No sean verdugos de su pueblo".



