El príncipe Andrés permaneció once horas detenido en la comisaría de Aylsham, en Norfolk, por su presunta vinculación con el caso de Jeffrey Epstein y fue liberado, aunque continuará siendo investigado. El hijo de Isabel II está acusado de mala conducta en el ejercicio de un cargo público ya que habría enviado información confidencial al difunto financista condenado por tráfico sexual.
Esto representa un hecho histórico para el Reino Unido: por primera vez en la monarquía contemporánea, detienen a un miembro de la familia real, lo trasladan a una dependencia policial y atraviesa los procedimientos habituales de un sospechoso.
La policía explicó que el príncipe fue liberado bajo la figura legal conocida como "released under investigation" ("liberado bajo investigación"). Esto significa que aún no fue imputado, pero tampoco quedó desvinculado del expediente, por ende, puede volver a ser citado, interrogado y hasta arrestado si aparecen nuevas pruebas.
Los investigadores analizan correos electrónicos de su etapa como enviado comercial británico que lo vincularían con Epstein. De acuerdo a esos documentos, Andrés habría compartido información sensible relacionada a visitas oficiales y posibles inversiones internacionales, como informes sobre viajes a Asia y datos estratégicos sobre proyectos en Afganistán.

Según la información a la que accedió Todo Noticias, fuentes policiales indicaron que realizaron los procedimientos estándar con el exduque: tomaron sus huellas dactilares, la típica foto policial y lo detuvieron en una celda común. Las autoridades tenían hasta 24 horas para retenerlo sin cargos formales.
El subjefe policial Oliver Wright confirmó la apertura formal de la causa y señaló que el proceso recién empieza. "Entendemos el enorme interés público y daremos actualizaciones en el momento oportuno", dijo, de acuerdo al medio citado.
Horas después de su detención, el rey Carlos III difundió un comunicado en el que expresó su "más profunda preocupación" y aseguró la cooperación total de la familia real con la investigación. "La ley debe seguir su curso", afirmó el monarca.



