La sorpresiva medida que dispuso la AFA de suspender todas las categorías del fútbol a principios de marzo para expresar apoyo a su presidente, Claudio "Chiqui" Tapia, y a su tesorero, Pablo Toviggino, en medio de la tension con el Gobierno y la denuncia de ARCA, fue votada a mano alzada, sin que nadie se opusiera, una metodología habitual en la asociación que rige el fútbol argentino.
La iniciativa se definió en el predio de Ezeiza durante una reunión del Comité Ejecutivo. Tapia y Toviggino presentaron ante los dirigentes un documento del “Sistema de Perfil de Riesgo (SIPER)”, donde la AFA figura con calificación “A” (“muy bajo riesgo”), según la propia web de ARCA.
Además, exhibieron comprobantes de pagos voluntarios de obligaciones fiscales, realizados antes de sus respectivos vencimientos, con lo que buscaron demostrar su inocencia.
“No existe ninguna deuda exigible con ARCA, no le debemos un centavo”, insistieron Tapia y Toviggino, quienes deberán presentarse ante el juez el 5 y 6 de marzo, respectivamente. Según la cúpula de la AFA, la denuncia se basa en obligaciones que ni siquiera están vencidas ni pueden ser cobradas.
Los representantes de Huracán, Independiente Rivadavia de Mendoza, Tigre, Barracas Central y Central Córdoba de Santiago del Estero propusieron la contundente medida de parar el fútbol. El resto de los dirigentes presentes apoyó la moción sin dudarlo.
Hubo ausencias de peso en la reunión: Boca, River, Estudiantes de La Plata, junto a Aldosivi de Mar del Plata y Estudiantes de Río Cuarto, fueron las instituciones que no estuvieron representadas en la votación.
La decisión de suspender la fecha no fue solo una reacción a la denuncia de la ARCA. Los dirigentes buscaron enviar e mensaje de que los clubes se ponen como escudo para proteger a la conducción de la AFA.



