El Senado de la Nación es escenario de un extenso debate que marca el fin de las sesiones extraordinarias convocadas por el presidente Javier Milei. Desde las 11, con 40 senadores en sus bancas, la Cámara Alta trata dos proyectos clave de la agenda oficialista: la reforma laboral, que ya pasó Diputados y el Régimen Penal Juvenil , que baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años para delitos graves como homicidios o robos agravados.
En la previa, hubo incidentes en el Obelisco con grupos de izquierda y se esperan manifestaciones frente al Parlamento. El oficialismo, liderado por Patricia Bullrich en el bloque de La Libertad Avanza, busca la sanción definitiva con apoyo de aliados como PRO y UCR, mientras el kirchnerismo anunciaba voto en contra en pleno.
La palabra que inauguró la sesión
José Mayans, jefe del bloque justicialista, abrió el fuego opositor: “No tiene nada de moderna, restringe derechos fundamentales a los trabajadores”. Criticó el fondo FAL por “robarle 2.500 millones de dólares a los jubilados”, afectando pensiones y elevando impuestos a trabajadores. “Es una ley que viola la Constitución y tratados internacionales”, remató, anunciando el rechazo total de su espacio.
Desde el oficialismo, Diego Santilli se hizo presente en la sesión, defendió la reforma como “moderna, acorde a los desafíos actuales” para incorporar a la informalidad, fortalecer las economías regionales e impulsar la inversión . Sobre el Régimen Penal Juvenil, reiteró: "El que las hace, las paga. Delito de adulto, pena de adulto".
El proyecto penal fija penas de hasta 15 años para adolescentes de 14 a 18 años por crímenes graves, crea institutos especiales y prioriza a las víctimas con asistencia psicológica. Santilli subrayó el compromiso del Gobierno de proteger a la sociedad. La sesión, coordinada con Martín Menem y Gabriel Bornoroni de Diputados, pone a prueba la mayoría oficialista ante protestas sindicales. El resultado definirá el arranque de ordinarias el 1 de marzo.
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