Tensión total: Irán atacó la Embajada de Estados Unidos en Arabia Saudita

Tras la muerte de Ali Khamenei, la tensión escaló con bombardeos, misiles y ataques a infraestructuras clave.
Por: #BorderPeriodismo

Este lunes marcó un nuevo capítulo en la crisis entre Irán, Israel y Estados Unidos, con una serie de ataques que elevaron el nivel de tensión tras la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei. La violencia se extendió rápidamente, dejando un saldo trágico y generando preocupación mundial.

Tras los primeros ataques ordenados por Trump y Netanyahu, Irán respondió con misiles dirigidos a Israel, que causaron al menos diez muertos. Ante esta situación, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que las operaciones militares seguirán “con toda fuerza”, aunque no descartó la posibilidad de diálogo con un eventual nuevo liderazgo iraní.

Durante las últimas horas el enfrentamiento recrudeció: las autoridades iraníes bloquearon el canal de Ormuz y amenazaron con bombardear a cualquiera de los buques petroleros que naveguen por la zona. Pocos minutos después, se conoció que los persas atacaron con dos misiles la capital saudí de Riad. Ambas municiones dieron de lleno a la Embajada estadounidense.

 

 

La inestabilidad no se limitó al terreno bélico, sino que impactó de lleno en el mercado energético. QatarEnergy suspendió su producción de gas tras ataques iraníes, lo que provocó un aumento de precios en Europa de hasta un 45%. Además, drones atacaron la refinería saudí de Ras Tanura y un petrolero en el Mar de Omán, generando alarma sobre el suministro global de petróleo.

En otro episodio inesperado, Kuwait derribó por error tres aviones F-15 estadounidenses durante un enfrentamiento contra drones iraníes. Afortunadamente, los pilotos lograron eyectarse y resultaron ilesos, evitando una tragedia mayor.

La tensión también se expandió al Mediterráneo: en Chipre, las autoridades evacuaron el aeropuerto de Paphos y zonas cercanas a una base británica ante amenazas aéreas, reflejando el alcance internacional del conflicto.

Por su parte, el Organismo Internacional de Energía Atómica confirmó que las instalaciones nucleares no sufrieron daños ni se detectaron aumentos anormales de radiación, a pesar de las denuncias cruzadas entre las partes.

En el plano militar, el Pentágono negó los rumores sobre un ataque a un portaaviones estadounidense, mientras que el gobierno libanés intentó distanciarse de las acciones de Hezbollah para evitar que el conflicto se extienda en su territorio.

En este contexto, la embajada de Estados Unidos en Riad emitió una alerta de seguridad, recomendando a sus ciudadanos permanecer bajo resguardo y evitar desplazamientos innecesarios. También se restringieron los viajes no esenciales a instalaciones militares de la región, con un monitoreo constante de las autoridades locales y estadounidenses.

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