Quiénes están detrás de la fiesta Savage que casi mata a 15 personas

La atención estará puesta en lo que pasará con la próxima fecha de la fiesta, que sería el 21 de marzo.
Por: #BorderPeriodismo

Una “zona de guerra”: Así fue descripta la situación en la fiesta Savage que se realizó en el boliche Archi Club, cuando una torre de luz aplastó a 15 personas que estaban disfrutando de la noche en Costanera Norte.

“El DJ habría estirado el set 10 minutos más mientras el lugar ya era un caos, porque la organización no quería cortar la fiesta”. Eso aseguraron quienes presenciaron el accidente que pudo terminar en tragedia.

La fiesta Savage es organizada por la empresa SVG Entertaiment en diferentes boliches. Sus dueños son cuatro: Sebastián Ángel Arias, Nicolás Martín Rocca, Andrés Alberto Rego y Gustavo Sebastián Iglesias. Rego falleció recientemente, apenas el año pasado. Rocca se encuentra enfrentando una condena de 5 años por haber matado a dos modelos argentinas (Josefina Ferrero y Micaela Trinidad) en un accidente vial en Punta del Este: estaba alcoholizado, drogado e iba con su camioneta a más de 180 kilómetros por horas.

Iglesias y Arias serían los apuntados por los testigos como los organizadores que insistían con seguir la fiesta a pesar de que más de una docena de personas estaban aplastadas por un poste de luz mal instalado.

 

 

Ahora bien, la otra mitad del problema está en Archi Club, el boliche que tiene capacidad para 500 personas pero que albergaba a más de 700 a la hora del accidente que ocurrió en la madrugada del 1 de marzo de este año

La concesión del Espacio Nº 8 del Sector 1 del Distrito Joven - Costanera Norte fue adjudicada en 2020 a Blue Night S.R.L. por el Gobierno porteño. Pero la inscripción en el Registro Público de Lugares Bailables del local de fantasía ARCHI, en Avenida Costanera Rafael Obligado 6551, figura a nombre de Night Dream S.A..

En esa misma disposición oficial, el Gobierno de la Ciudad fijó la capacidad máxima de 500 que fue excedida este fin de semana. Desde la Ciudad confirmaron a medios como El Destape que “todo estaba en regla” y “aprobado”.

Quien controló el aforo y quién se hace responsable por las 15 personas gravemente afectadas, muchas de ellas internadas hasta este martes.

Blue Night S.R.L., la concesionaria del predio, fue constituida en 2019 por Diego Iván Lifschitz y Martín Alejandro Brenna para explotar restaurantes, bares y locales bailables. En 2022 ingresó Jorge Pasart mediante una cesión de cuotas. Y reportes periodísticos de este domingo, construidos sobre cruces de registros societarios, ubican hoy a Blue Night con Lifschitz, Pasart y Simón Bronstein Lema como nombres centrales de su composición actual. Pasart, además, no es un actor menor: la UBA lo identifica oficialmente como Secretario de Extensión Universitaria.

La firma Night Dream S.A., que aparece como operadora formal del boliche en los papeles de habilitación, también tiene nombres concretos y una trayectoria societaria rastreable. El Boletín Oficial muestra que fue constituida en 2019 con Juan Manuel Moix como presidente y Matías Gonzalo Villafañe como director suplente. En 2020 Moix dejó la presidencia y pasó a ocuparla Villafañe. En 2022 hubo un nuevo giro: Moix volvió a la presidencia y la sede social se trasladó precisamente a Avenida Rafael Obligado 6551. Ya en 2025, la disposición oficial de la Ciudad que inscribió a ARCHI como local bailable indica que el trámite fue impulsado por Pablo Bravo en calidad de presidente de Night Dream.

En conclusión, la habilitación de Archi no está en manos de una figura difusa, sino de una sociedad con nombres, cambios de mando y domicilio perfectamente documentados.

El cuadro completo, entonces, es más pesado de lo que parece a simple vista. De un lado, una fiesta promocionada y vendida por Savage, marca ligada públicamente a SVG Entertainment y a nombres como Arias, Rocca, Rego e Iglesias. Del otro, un boliche cuya concesión está en cabeza de Blue Night y cuya habilitación figura a nombre de Night Dream, con empresarios como Lifschitz, Pasart, Bronstein, Moix, Villafañe y Pablo Bravo orbitando la operación formal del negocio.

Lo que cayó en la madrugada del domingo no fue solo una torre de luces: también se vino abajo la ficción de que detrás de la noche de Costanera hay estructuras imposibles de identificar. Los nombres están. Las sociedades también. Ahora falta que la investigación determine quién tomó cada decisión, quién debía controlar qué y quién tendrá que responder por una noche que terminó con 15 heridos y pudo haber sido una tragedia mucho mayor.

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