El plan de austeridad y reforma del Estado que impulsa la gestión de Javier Milei alcanzó una magnitud sin precedentes en la historia reciente argentina. Según el último informe de Dotación de Personal de la Administración Pública Nacional (APN), desde el cambio de mando en diciembre de 2023 se dieron de baja 62.768 puestos de trabajo, consolidando un Estado un 18,4% más pequeño.
Al inicio de la gestión, la plantilla estatal —que incluye administración central, organismos descentralizados y empresas públicas— contaba con 341.473 agentes. Al cierre de enero de 2026, esa cifra se redujo a 278.705 personas, marcando el vigesimosexto mes consecutivo de contracción.
Radiografía del recorte
El achique del Estado no fue uniforme, pero sí generalizado. Para comprender la magnitud de la "motosierra" sobre el empleo público, es necesario desglosar las dos grandes ramas del esquema estatal:
1. Administración Pública Nacional (APN)
Es el núcleo del Gobierno y donde se produjo el mayor impacto nominal. Pasó de 231.305 empleados a 189.709, lo que supone 41.596 despidos.
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Organismos Descentralizados (como ANSES o PAMI): Fueron los más afectados en cantidad de personas, con 21.804 bajas.
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Administración Centralizada: Perdió 15.105 agentes en el acumulado de los dos años.
2. Empresas y Sociedades del Estado
Las compañías públicas (como Aerolíneas Argentinas, AySA o Trenes Argentinos) sufrieron una poda del 19,2% de su personal. En total, 21.172 trabajadores quedaron fuera de estas estructuras, en línea con el objetivo oficial de sanear cuentas o preparar el terreno para posibles privatizaciones.
El primer mes del año mantuvo la tendencia bajista con el despido de 1.415 trabajadores (-0,5% mensual). Sin embargo, las estadísticas oficiales del Indec revelaron una curiosidad en el comportamiento de la "motosierra": por primera vez, la administración centralizada registró un aumento neto.
Mientras que los organismos descentralizados y las empresas seguían recortando, los ministerios de Interior, Seguridad, Salud, Relaciones Exteriores y el de Desregulación y Transformación del Estado sumaron en conjunto 746 nuevos empleados. Fuentes oficiales atribuyen este movimiento a la necesidad de fortalecer áreas técnicas estratégicas para profundizar la reforma estructural.
La caída del empleo público bajo el actual Gobierno no tuvo tregua. Desde que Milei asumió la presidencia, nunca creció la dotación total de personal en el balance mensual.



