Según el último relevamiento de la Unión Industrial Argentina (UIA), que consultó a más de 640 compañías de todo el país, el sector manufacturero inició el 2026 con signos de parálisis: más de la mitad de las fábricas reportó caídas drásticas en su producción y ventas, mientras que los problemas para cumplir con las obligaciones financieras básicas se extienden como una mancha de aceite.
El Monitor de Desempeño Industrial (MDI), el indicador adelantado que mide la salud del sector, se desplomó hasta los 36,5 puntos. Al ubicarse muy por debajo de la barrera de los 50 puntos (el umbral que separa la expansión de la contracción), el índice encadena 15 mediciones consecutivas en terreno negativo, marcando el segundo peor enero de la serie histórica.
Radiografía del retroceso
El informe de la entidad pone cifras a un diagnóstico de recesión profunda. La comparación entre enero y el último trimestre del año pasado arroja una "foto" preocupante del nivel de actividad:
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Producción: El 53,3% de las industrias registró una baja en su volumen fabricado. Apenas un 13% mostró alguna mejora.
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Ventas Internas: El desplome del consumo golpeó al 54,7% de las firmas, evidenciando que el mercado local no logra absorber la oferta existente.
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Exportaciones: Aunque con menor intensidad que el mercado interno, el 30% de las empresas también informó retrocesos en sus despachos al exterior.
El impacto en el empleo
La crisis ya se traduce en una reducción directa de la dotación de personal. Durante el primer mes del año, el 22,2% de las empresas ajustó su planta. Lo más alarmante es el método de ajuste:
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Despidos directos: Utilizados por el 50% de las firmas que redujeron personal.
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Reducción de turnos: Aplicada por el 41,4%.
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Suspensiones: Afectaron al 22,9% de las plantas con excedente de personal.
Hacia adelante, la previsión no es alentadora: un 26% de los industriales anticipa que seguirá recortando personal durante los próximos doce meses.
Cadena de pagos
Uno de los datos más dramáticos de la encuesta de la UIA refiere a la asfixia financiera. Casi la mitad de las empresas (45,6%) reconoció dificultades para afrontar al menos uno de sus compromisos básicos, ya sean salarios, proveedores, impuestos o servicios públicos. Un 5,4% de las firmas admitió estar en mora con todos ellos simultáneamente.
Esta falta de liquidez ha derivado en un aumento del endeudamiento de corto plazo y una suba en los costos financieros por el pago de intereses punitorios, agravando el cuadro de rentabilidad del sector.
Este panorama se conoce horas después de que la cúpula de la UIA exigiera "respeto" al presidente Javier Milei, tras las críticas que el mandatario lanzó contra el sector en la Asamblea Legislativa, calificando a la industria de ser un "fetiche subsidiado".



