Tras el fin de una pesadilla que se extendió por más de 14 meses, el regreso al país del gendarme Nahuel Gallo no solo trajo alivio, sino también fuertes definiciones políticas. Su esposa, María Alexandra Gómez, rompió el silencio en una entrevista exclusiva con LN+ para respaldar la estrategia diplomática de la Casa Rosada y descalificar a sectores que, según sus palabras, buscan "colgarse" del éxito de la liberación.
Gómez fue tajante al señalar la complejidad de negociar con el Palacio de Miraflores: "Nadie puede decir que el Gobierno argentino no pidió por Nahuel. Se trabajó, pero sabíamos que el régimen de Delcy Rodríguez no iba a ceder ante el Presidente, sino ante sus propias amistades", explicó, sugiriendo que la liberación fue fruto de una presión constante y un complejo ajedrez geopolítico.
Contra los "lavadores de cara" de la dictadura
La esposa del gendarme no ahorró calificativos para quienes, desde distintos sectores, cuestionaron la figura de Gallo o mantuvieron silencio durante su detención. Los tildó de "inescrupulosos y sin empatía", acusándolos de ser funcionales al chavismo. "Son lavadores de cara de una dictadura. Nunca reclamaron por él incluso sabiendo que era víctima de una desaparición forzada en Venezuela", sentenció Gómez.
Más allá de la tensión política, el relato se centró en la reconstrucción del núcleo familiar. Gómez detalló el esfuerzo emocional para que Víctor, el hijo de la pareja, mantuviera vivo el recuerdo de su padre durante los 448 días de ausencia.
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El reencuentro: Gómez describió como "genuina" la sonrisa de Gallo cuando el niño se abalanzó sobre él.
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El cambio psicológico: "Desde que llegó Nahuel, Víctor es otro niño. Le dije a mi marido que llegó lo que le hacía falta a su hijo", relató conmovida.
La entrevista de Gómez coincidió con la primera aparición pública de Gallo en la sede de la Gendarmería Nacional. En una declaración sin preguntas, el efectivo estuvo flanqueado por figuras clave del gabinete: Alejandra Monteoliva (Ministra de Seguridad), Pablo Quirno (Canciller) y Claudio Brilloni (Jefe de Gendarmería).
Gallo denunció haber sido víctima de torturas psicológicas durante su estadía en las cárceles venezolanas y reafirmó que el pensamiento constante en su familia fue lo que le permitió sobrevivir al encierro.



