En la localidad de El Soberbio, Misiones, una camioneta 4x4 perdió el control y embistió a un grupo de personas durante una competencia clandestina de trompos realizada el sábado por la tarde. Eventos similares ya se habían realizado en localidades como San Vicente, Jardín América y Eldorado, donde en 2022 se celebró el primer “encuentro 4x4”.
La competencia se llevó a cabo en un predio cercano a la ruta costera provincial 2, en la zona de Capín Largo, donde se había montado un "trompódromo" para exhibir maniobras de derrape y trompos con vehículos todoterreno sobre barro y aserrín. Los espectadores se ubicaron muy cerca de la pista sin barreras de contención ni control oficial, lo que facilitó el incidente.
Durante la jornada, una Ford Ranger participante perdió la trayectoria y salió disparada hacia el público, golpeando a varios asistentes. Según testimonios y videos registrados, no hubo víctimas fatales, aunque sí varios heridos leves que recibieron ayuda inmediata de otros espectadores. El video del accidente evidenció la ausencia de medidas que garantizaran la seguridad de quienes presenciaban el espectáculo.
El evento, ampliamente difundido en redes sociales, contó con el apoyo del intendente local, Ricardo Leiva, y de funcionarios de municipios vecinos, así como del diputado provincial Roque Soboczinski. A pesar del accidente, la organización decidió continuar con las actividades programadas para el domingo, congregando nuevamente a cientos de aficionados en un ambiente festivo, a pesar de los riesgos evidentes.
Este tipo de encuentros, conocidos como trompódromos, han ganado popularidad en el Alto Uruguay misionero en los últimos años. Originados en Brasil, consisten en exhibiciones de vehículos 4x4 y tractores que realizan maniobras arriesgadas sobre pistas improvisadas sin el respaldo de normativas deportivas ni seguridad para el público.
En esta ocasión, además de la pista para los vehículos, se sumó una competencia llamada “cabo de guerra” entre camionetas y tractores. Las entradas tenían un costo de entre ARS 15.000 y ARS 20.000, con un adicional de ARS 10.000 por conservadora, y se sortearon premios de alto valor.
La ausencia de fiscalización oficial y la carencia de medidas de seguridad en estas competencias clandestinas generan preocupación entre residentes y autoridades.



