El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó la destrucción de 16 embarcaciones iraníes vinculadas a operaciones de minado naval cerca del Estrecho de Ormuz, uno de los puntos más críticos para el comercio energético mundial.
La operación se llevó a cabo en respuesta a reportes que alertaban sobre el intento de Teherán de colocar explosivos navales en este corredor estratégico, que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido globalmente.
Horas antes, el presidente Donald Trump había anunciado en redes sociales que las fuerzas armadas de EE.UU. habían atacado y eliminado diez embarcaciones usadas para colocar minas, advirtiendo que la operación continuaría. "Me complace informar que, en las últimas horas, hemos atacado y destruido por completo diez buques o embarcaciones minadores inactivos. ¡Y seguirán otros!", expresó.
Trump también lanzó una advertencia clara a Irán sobre las consecuencias de desplegar minas en el Estrecho: “Si se colocaran minas y no se retiraran de inmediato, las consecuencias militares para Irán serán de un nivel jamás visto”. Sin embargo, señaló que la retirada inmediata de estos artefactos sería vista como un gesto positivo, afirmando que "será un paso gigantesco en la dirección correcta".
El presidente estadounidense aseguró que cualquier embarcación involucrada en actividades de minado será atacada con misiles similares a los utilizados contra narcotraficantes, enfatizando que serán tratados "de forma expedita y violenta. ¡CUIDADO!".
Este anuncio se da en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, donde Irán ha aumentado sus ataques contra Israel y objetivos estadounidenses en la región. Como consecuencia, el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz ha disminuido notablemente, debido a los riesgos para la navegación y el suministro energético mundial.



