Cristina Fernández de Kirchner volvió a sentarse en el banquillo de los acusados de la Sala AMIA, esta vez para enfrentar los cargos de liderar una asociación ilícita en la denominada Causa Cuadernos. En un monólogo de alto voltaje, la exmandataria no aceptó preguntas y centró su defensa en denunciar un sistema judicial "mafioso".
Bajo arresto domiciliario, Kirchner llegó a Comodoro Py escoltada por su hijo, Máximo Kirchner, y un núcleo cerrado de dirigentes. "Con este Poder Judicial me puedo morir presa", sentenció ante los jueces del Tribunal Oral Federal N°7, antes de solicitar retirarse de la sala para no cruzarse con su exministro, Julio De Vido, con quien mantuvo una gélida distancia.
La expresidenta utilizó su tiempo de exposición para desarticular la instrucción realizada en su momento por el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli.
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Denuncia de Coacción: Según Kirchner, la Justicia utilizó "prácticas criminales" con la figura del arrepentido, encarcelando personas para forzarlas a incriminarla. "Metían presa gente para que dijera que yo era la responsable de todo", afirmó.
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Inconsistencia de Pruebas: Cuestionó las más de 200 acusaciones de cohecho: "¿Cuándo, cómo, quién la recibió? ¿Yo? ¿De quién? Me dieron vuelta mis casas y no encontraron nada. ¿Qué es eso de que se robó un PBI? Si me hubiera robado miles de millones, no estaría sentada acá".
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Comparación con Vialidad: La exjefa de Estado ironizó sobre su condena previa. "Vialidad es un poroto al lado de esto; Cuadernos ha desalojado al podio a Vialidad", señaló, ante un aplauso cerrado del público presente.
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue cuando la expresidenta apuntó directamente contra el actual titular del Ejecutivo. Kirchner acusó a Javier Milei de interferir en el proceso judicial tras su discurso de apertura de sesiones el pasado 1 de marzo. "El Presidente anunció en la Asamblea Legislativa que voy a seguir presa por esta causa y por el Memorándum con Irán. Invito a cualquiera de ustedes a que me traiga alguna manifestación de un mandatario anunciando que un ciudadano iba a ir preso por causas en trámite. Eso es violar la Constitución", fustigó.
El cruce con Julio De Vido
A pesar de haber compartido doce años de gestión y una estrecha cercanía política en el pasado, el reencuentro entre Cristina Kirchner y Julio De Vido fue inexistente. No hubo saludos ni cruces de miradas. La expresidenta abandonó el edificio apenas terminó su alocución, evitando presenciar la indagatoria de quien fuera su ministro de Planificación, quien la sucedió en el orden de declaraciones.
Al cerrar su intervención, Kirchner reiteró que solo responderá preguntas el día que se juzgue a los "verdaderos responsables" de lo que ella denomina un esquema de persecución política. Tras retirarse, regresó a su domicilio en la calle San José, donde fue recibida por militantes.



