La ex presidenta Cristina Kirchner se enfrentó a un interrogatorio en su declaración presencial en Comodoro Py por la Causa Cuadernos, que incluyó preguntas poco habituales, como una consulta sobre apodos y otra sobre antecedentes penales.
Antes de comenzar su declaración, uno de los jueces del Tribunal Oral Federal 7 le preguntó si tenía algún sobrenombre. La ex mandataria, visiblemente incómoda, respondió con una sonrisa: “Me dicen Cristina. Podría decirle algunos otros, pero no me parecen adecuados”.
El procedimiento incluyó otras preguntas de rutina sobre datos personales, como nombre de sus padres. Cuando se le consultó sobre su domicilio, la titular del Partido Justicialista respondió: “Hoy, San José 1111. Es de público y notorio...”, en referencia a la prisión que cumple en ese departamento del barrio porteño de Constitución.
Durante el interrogatorio, el magistrado la consultó sobre antecedentes penales. Cristina Kirchner, fastidiada, interrumpió para pedir que reiteraran la pregunta. Al insistir el funcionario, la ex mandataria contestó: “He venido en calidad de detenida con prisión domiciliaria. Me parece que todas estas preguntas son de público y notorio”.
El presidente del tribunal aclaró que el procedimiento era obligatorio por ley, comentario que Cristina aceptó con un: “Bien, bien. Adelante”. La audiencia atravesó varios cruces de ironías y respuestas incómodas durante el trámite de identificación. La ex presidenta remarcó que el único antecedente penal que tenía era la condena en la causa Vialidad.
Ella, por su parte, cerró el intercambio preguntando si había alguna otra duda, reforzando el clima de tensión que se vivió en la apertura. Durante su exposición criticó duramente a jueces y fiscales, especialmente a Carlos Stornelli. Al ingresar al recinto, se ubicó a pocos asientos de Julio De Vido, quien fuera su ministro de Planificación en sus dos gestiones (y en la anterior de Néstor Kirchner), con quien no tuvo ninguna interacción.



