El cantautor Silvio Rodríguez volvió a involucrarse en el debate político regional al advertir que, a sus 79 años, está dispuesto a tomar las armas frente a una eventual agresión de Estados Unidos contra Cuba.
La tensión bilateral creció a partir de reiteradas declaraciones del mandatario republicano Donald Trump, que llegó a afirmar que aspiraba a tener “el honor de tomar Cuba, de alguna manera”. Si bien Trump sostuvo en paralelo que la isla mantiene interés en “concluir un acuerdo” con Washington, sus expresiones públicas no evidenciaron una moderación en el tono hacia la dirigencia cubana.
En ese contexto, Rodríguez se pronunció a través de su blog personal y dejó una definición contundente: “Exijo mi AKM, si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio”. La referencia al fusil de asalto soviético funcionó como símbolo de resistencia ante un eventual escenario de conflicto.
El posicionamiento del músico coincidió con las declaraciones del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien había advertido sobre la posibilidad de una respuesta firme frente a cualquier intento de agresión externa.
“Ante el peor escenario, a Cuba la acompaña una certeza: cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable”, escribió el mandatario en su cuenta de X, donde también denunció presuntos planes de Washington “para adueñarse del país, de sus recursos, de las propiedades y hasta de la misma economía que buscan asfixiar para rendirnos”.
#EEUU amenaza públicamente a #Cuba, casi a diario, con derrocar por la fuerza el orden constitucional. Y usa un indignante pretexto: las duras limitaciones de la debilitada economía que ellos han agredido y pretendido aislar hace más de seis décadas.
Pretenden y anuncian planes…
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) March 18, 2026
En su publicación, Rodríguez también analizó la coyuntura interna de la isla y cuestionó lo que definió como la “metodología del imperio estadounidense” y las “trampas discursivas” que “naturalizan la violencia del bloqueo y culpabiliza a la víctima”.
En esa línea, describió el impacto cotidiano de la crisis: “Cada hora sin electricidad, cada fila para conseguir alimentos, cada médico que no tiene insumos es un recordatorio de lo que cuesta resistir”.




