En una operación quirúrgica en la ciudad portuaria de Bandar Abbas, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) terminaron con la vida de Alireza Tangsiri, comandante de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Tangsiri era señalado como el arquitecto del bloqueo estratégico en el Estrecho de Ormuz, una vía por la que circula el 20% del crudo mundial.
"Es un mensaje directo: los perseguiremos y los eliminaremos uno por uno", sentenció el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, durante una cumbre con el alto mando militar. El funcionario ratificó que las operaciones dentro de territorio iraní continuarán hasta desarticular las capacidades hostiles del régimen de Teherán.
Estrecho de Ormuz
Desde que las hostilidades se intensificaron el pasado 28 de febrero, el paso marítimo se convirtió en una zona de exclusión selectiva. La Guardia Revolucionaria impuso un filtro estricto: prohibición total para buques de Israel, Estados Unidos y sus aliados, permitiendo únicamente el tránsito a naciones consideradas "no hostiles" como China e India.
La situación es crítica debido a la Guerra de Minas. Se estima que Irán desplegó un arsenal de casi 6.000 minas navales, convirtiendo el estrecho en una trampa incluso para las embarcaciones autorizadas. Hasta la fecha, al menos 12 buques comerciales sufrieron daños por proyectiles o drones suicidas.
Analistas financieros comparan la actual volatilidad con la crisis petrolera de 1973. El barril de petróleo Brent alcanzó un pico de 119,5 dólares el pasado 9 de marzo, impulsado por el temor a un desabastecimiento prolongado. Las primas de seguro para transitar la zona se dispararon en 250.000 dólares por viaje. La frecuencia de petroleros cayó drásticamente, pasando de decenas por día a apenas tres en las jornadas más tensas de marzo.
Ultimátum de Donald Trump
La diplomacia cedió su lugar a las advertencias de fuerza. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum exigiendo la reapertura inmediata del estrecho, bajo la amenaza de bombardear la infraestructura eléctrica de Irán.
Por su parte, Teherán no retrocedió. El régimen respondió con dos amenazas concretas:
-
Ataques a objetivos civiles: En países aliados de Israel dentro de la región.
-
Bloqueo del Mar Rojo: Extender las restricciones navales al Estrecho de Bab al-Mandeb si se produce una intervención terrestre estadounidense.



