La muerte de un médico destapó el robo de fármacos y su uso en fiestas clandestinas

Luego de la muerte de un anestesiólogo, la Justicia puso el foco en una denuncia que podría develar una oscura trama de robo de medicamentos dentro de los nosocomios.
Por: #BorderPeriodismo

La muerte de Alejandro Zalazar un médico del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y exresidente del Hospital Rivadavia provocó que la Justicia comience a investigar el presunto robo de una institución de salud privada de varias dosis de propofol y fentanilo, dos fármacos de uso anestésico intravenoso que habría sido utilizado en fiestas.

El profesional de la salud fue encontrado muerto en su vivienda el 23 de febrero y, al momento de presentarse en el lugar, la policía halló una importante cantidad de material médico como medicamentos, instrumental y estupefacientes. Enseguida, los investigadores comenzaron a buscar cuál era el origen de los fármacos.

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Tras conocerse que Zalazar murió como consecuencia de una sobredosis de fentanilo y propofol, la fiscalía comenzó a investigar la ruta de los medicamentos, donde se pudo determinar que habían sido sustraídos del Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires.

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A medida que la pesquisa siguió su rumbo se pudo identificar a un profesional que cumplía funciones en el área de anestesiología y a una residente de tercer año como los presuntos responsables del robo. Luego de que varias pruebas lo incriminen, el hombre terminó renunciando a su cargo y-paralelamente- se le inició un sumario interno para esclarecer cómo hizo para sustraer los fármacos.

Luego de conocerse la noticia, comenzaron a circular versiones sobre el destino de esos medicamentos y varias de ellas daban cuenta de que los mismos serían utilizados en fiestas que los profesionales de la salud denominan "Propo Fest", donde varios de ellos concurrirían.

Lo peligroso del caso es que en varios grupos de Whatsapp se mencionó que se vendían "viajes controlados". Esto significa que por una determinada suma de dinero, una persona podía acceder a esas fiestas y experimentar la posibilidad de relajarse, siempre bajo supervisión de una persona que actuaba de "controlador", quien era la encargada de que la situación se saliera de control y que pudiese actuar en caso de emergencia.

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