La principal fábrica de vidrio en Argentina, Rigolleau, disminuyó parte de su producción local y comenzará a importar vajilla desde China. El directorio de la empresa comunicó, en un informe enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), que, con esta medida, buscan sostener su competitividad y proteger el empleo industrial, en un momento de competencia creciente con productos del exterior de menor costo.
Desde la compañía, también admitieron "problemas con proveedores locales" e indicaron que debieron "renegociar precios de manera constante para sostener el flujo de fondos". En paralelo, según señalaron en el documento, empezaron a reemplazar compras en el mercado interno por importaciones de insumos y repuestos, con el objetivo de reducir costos.
El ejercicio cerrado al 30 de noviembre del año pasado registró un resultado final negativo para la histórica cristalería, con un pérdida de $5.596 millones y una deuda de $700.837.252 en concepto de aportes jubilatorios.
Además, las ventas totales cayeron un 19% interanual, alcanzando los $112.088 millones, y las exportaciones bajaron un 37,8% en el mismo período. Asimismo, el volumen de producción de su planta ubicada en Berazategui pasó de 132.700 toneladas entre 2023 y 2024 a 114.305 toneladas en 2024 y 2025.
Entonces, a partir de ahora, las líneas de negocio dirigidas al consumo doméstico y a la vajilla se abastecerán principalmente con importaciones chinas, las cuáles resultan más económicas que los productos elaborados en Argentina, incluyendo flete y embalaje.
La situación actual de la empresa
No obstante, Rigolleau mantiene en funcionamiento sus líneas industriales vinculadas a los sectores farmacéutico y alimentario, en los que la demanda continúa relativamente estable.
A su vez, la empresa trabaja con el sesenta por ciento de su capacidad instalada, ya que, el año pasado apagó uno de sus hornos industriales y, por consecuencia, perdió cerca de cien puestos de trabajo. Ese tipo de hornos deben funcionar ininterrumpidamente y su reinicio implica largos procesos técnicos.
Debido a este motivo, la decisión de apagarlos o reiniciarlos impacta de lleno en la estructura productiva de la firma, así como en los trabajadores, quienes comienzan a preocuparse. Sin embargo, no se prevén despidos adicionales inmediatos.



