La crisis salarial y laboral en las fuerzas de seguridad volvió a quedar expuesta en los últimos días, con testimonios de agentes de la Policía Federal Argentina (PFA) que denuncian sueldos insuficientes y condiciones precarias.
El malestar interno se refleja en declaraciones como las del cabo Miguel Ángel Montiel, con nueve años de servicio, quien calificó su ingreso como “aberrante” y expresó: “No puede ser que las Fuerzas del Estado estén en esta situación. Es increíble la denigración. Tenemos que estar haciendo changas”. Su testimonio sintetiza el reclamo de muchos compañeros que sienten que la tarea policial se ha vuelto incompatible con una vida digna.
Precariedad y falta de recursos materiales
La problemática no se limita a lo salarial. Los agentes también señalan la falta de recursos materiales, la precariedad en algunos destacamentos y la sobrecarga de tareas. Todo ello configura un escenario que genera desgaste y frustración en quienes cumplen funciones esenciales para la seguridad pública.
A diferencia de otros sectores, los policías tienen restricciones legales para realizar medidas de fuerza, lo que limita sus canales de protesta y obliga a visibilizar sus reclamos de manera individual o a través de declaraciones públicas.
En paralelo, el tema resonó en el plano político. Durante el acto oficial por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el presidente Javier Milei reconoció la crisis en las Fuerzas Armadas y admitió problemas en su obra social, prometiendo mejoras y una recomposición salarial.
Aunque sus palabras estuvieron dirigidas a los militares, el mensaje fue leído también como un reconocimiento implícito de la situación que atraviesan las fuerzas de seguridad. Sin embargo, el anuncio no incluyó plazos ni cifras concretas, lo que mantiene la incertidumbre entre los efectivos.



