La misión Artemis II marcó un nuevo hito en la exploración espacial contemporánea. En las últimas horas, la NASA compartió a través de sus canales oficiales una imagen que los astrónomos persiguieron durante décadas: el Mare Orientale visto en su totalidad por el ojo humano.
History in the making
In this new image from our @NASAArtemis II crew, you can see Orientale basin on the right edge of the lunar disk. This mission marks the first time the entire basin has been seen with human eyes. pic.twitter.com/iqjod6gqgz
— NASA (@NASA) April 5, 2026
Este registro no es solo un logro visual, sino un evento científico de primer orden. Ubicado en el extremo occidental de la cara visible (en el límite con el lado oculto), el Mare Orientale es prácticamente invisible desde los telescopios terrestres debido al fenómeno de libración lunar. La foto que ilustra la nota es referencial, ya que su observación completa solo es posible desde naves que orbiten o sobrevuelen la región, algo que no ocurría con tripulación a bordo desde el fin del programa Apolo en 1972.
¿Qué es el Mare Orientale?
Para la geología lunar, el Mare Orientale es considerado el "Rosetta Stone" de las cuencas de impacto. A diferencia de otros mares lunares que fueron inundados masivamente por basalto (lava), ocultando su estructura original, Orientale conserva su fisonomía de anillos concéntricos casi intacta.
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Estructura de "Diana": Académicamente, se define como una cuenca de impacto multianular. Posee tres anillos montañosos concéntricos que se formaron tras el choque de un asteroide masivo hace aproximadamente 3.800 millones de años.
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Importancia Geológica: Al no estar totalmente cubierto de lava, permite a los científicos estudiar cómo reacciona la corteza de un cuerpo celeste ante impactos catastróficos. El anillo exterior, conocido como los Montes Cordillera, tiene un diámetro de 930 kilómetros.
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La paradoja del nombre: Aunque se llama "Oriental", se encuentra en el borde oeste de la cara visible. Esto se debe a una convención astronómica antigua que fue invertida por la Unión Astronómica Internacional en 1961.
Precisión quirúrgica en el espacio
La nave Orion, que transporta a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, se encuentra en un estado impecable. Los controladores de misión en el Johnson Space Center de Houston decidieron cancelar la primera maniobra de corrección de trayectoria (MCC-1), ya que la propulsión inicial fue tan precisa que la nave se mantiene en la ruta óptima sin necesidad de ajustes.
Preparativos para el 6 de abril: La tripulación transformó la cabina —un espacio similar al volumen de dos camionetas monovolumen— en un laboratorio de observación. Configuraron cámaras de alta resolución con lentes de 80-400mm para capturar detalles geológicos durante el sobrevuelo previsto para este lunes.
Ciencia en microgravedad
Más allá de la fotografía, la jornada de los astronautas incluyó protocolos críticos de supervivencia y tecnología de vanguardia:
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Simulacros Médicos: En un entorno de microgravedad, realizar una reanimación cardiopulmonar (RCP) o asistir un atragantamiento presenta desafíos físicos únicos. Los astronautas practicaron estos procedimientos para evaluar la respuesta médica en el espacio profundo.
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Conectividad Láser: La misión puso a prueba el sistema de comunicaciones ópticas. A diferencia de las ondas de radio tradicionales, este sistema permitió transmitir video en alta definición desde la cápsula hasta la Tierra casi instantáneamente, utilizando la Deep Space Network.
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Hito de Distancia: Wiseman, Glover, Koch y Hansen ya son los seres humanos que más lejos han viajado de la Tierra en el siglo XXI, superando los récords establecidos por las misiones Apolo.



