La reconocida locutora Marita Monteleone, una de las voces más representativas de la telefonía argentina, falleció a los 68 años luego de permanecer internada. La confirmación fue realizada por Pablo López, guitarrista y colega de la comunicadora.
Según relató López, su último encuentro fue el 25 de mayo durante una presentación musical. Al no recibir respuesta a sus llamados días después, una vecina intentó ayudar dejando comida en la puerta del departamento de Marita.
La policía y el SAME acudieron tras el aviso de un vecino y encontraron la comida sin tocar y a la locutora con vida en su domicilio. Inicialmente, Monteleone rechazó ser trasladada, pero finalmente fue internada en el Hospital Durand, donde luego falleció.
El cuerpo de Marita fue trasladado al velatorio Marchitto ubicado en Corrientes 6715, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde sus familiares y amigos pueden acercarse a despedirla entre las 18:00 y las 00:00 horas.
Monteleone alcanzó gran reconocimiento en los años 90 por su voz característica en las contestadoras telefónicas de Entel y Telefónica, con frases que quedaron grabadas en la memoria colectiva, como: “La característica marcada se encuentra temporalmente congestionada. Por favor, corte e intente nuevamente dentro de unos minutos. Muchas gracias” y “El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio”.
Nacida el 12 de septiembre de 1957 en Villa del Parque, Buenos Aires, Marita conoció a su pareja, Roberto de los Ríos, mientras trabajaban en Radio El Mundo. “Lo invité a salir yo. Al año y nueve meses, nos casamos. Vivíamos entre casetes. Compartíamos el amor y la radio”, recordó sobre su relación, con quien tuvo a su única hija, Malena de los Ríos.
La muerte de Roberto en 2006 fue un golpe muy duro para ella. A pesar de estar divorciados en ese momento, atravesó años complicados tras su pérdida.
En los últimos años, la vida de Marita estuvo marcada por problemas de salud y tensiones familiares que llegaron a la Justicia. Hacia finales de 2025, permaneció internada varios meses en el Centro Gallego de Buenos Aires debido a diversas afecciones físicas, entre ellas una rodilla que le dificultaba caminar.



