El Gobierno nacional y la cúpula empresarial argentina mantuvieron una reunión clave para evaluar la marcha del modelo económico. El Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, recibió a los integrantes del G6 (Grupo de los 6) en un encuentro de una hora y media donde se discutieron la caída del consumo, la carga tributaria y las proyecciones de crecimiento para el bienio 2025-2026.
Tras la reunión, Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), ofreció a Infobae un diagnóstico crudo pero optimista sobre la realidad del sector. El dirigente admitió que el comercio atraviesa una etapa de "amesetamiento" tras la distorsión que generó el exceso de emisión y el estímulo al consumo del año previo. "No la pasamos bien porque el consumo mermó, pero entendemos que este es el camino y estamos dispuestos a sostener el sacrificio necesario", afirmó.
El fin de la política de "parches"
Uno de los ejes centrales del intercambio fue la negativa del Gobierno a implementar soluciones aisladas para sectores específicos. Según Grinman, Adorni garantizó que el modelo actual evita la lógica de los "parches" que caracterizó a gestiones anteriores. La intención oficial es establecer una estructura de bonanza general en lugar de atacar problemas particulares que luego generan desajustes en otras áreas de la economía.
Pese a la recesión que afecta a rubros como la industria y la construcción —esta última impactada por la parálisis de la obra pública—, el sector comercio destaca una estabilidad relativa en sus nóminas de personal. Grinman señaló que, si bien existen cierres de unidades pequeñas, no se observa una caída masiva en el empleo formal del sector servicios.
La declaración más fuerte de la jornada surgió al abordar el impacto social del ajuste. El titular de la CAC fue tajante respecto a las consecuencias del proceso de normalización económica: "Somos conscientes de que algunos vamos a quedar en el camino, pero es el precio que hay que pagar para que nuestros hijos y nietos tengan un país que progrese".
En cuanto a los desafíos estructurales, el empresariado puso el foco en tres puntos críticos:
- Carga tributaria: La dificultad de reducir impuestos ante un gasto público que ya alcanzó su límite de recorte en áreas sociales y previsionales.
- Comercio Exterior: La necesidad de abrir la economía, dado que Argentina figura como el tercer país más cerrado del mundo en términos arancelarios.
- Contrabando: La preocupación por el mercado ilegal, especialmente en tecnología, donde uno de cada tres teléfonos celulares se comercializa fuera del circuito formal.
A pesar de la dureza del diagnóstico actual, el G6 proyecta un horizonte de recuperación sólida. Mientras algunos analistas estiman un crecimiento del 4% para el cierre de este año, los empresarios son más optimistas y prevén que en 2026 la economía argentina superará el 5% de expansión.



