La noticia sobre el alerón Senna donado por McLaren a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) generó sorpresa y malestar en la comunidad académica y en el mundo del automovilismo. El ex diseñador de la escudería ubicada en Gran Bretaña, Esteban Palazzo, contó que el componente enviado en 2019 con fines exclusivamente educativos, fue retenido por la Aduana argentina y nunca entregado a la institución.
Ante la repercusión pública, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) emitió un comunicado oficial en el que confirmó que el material fue compactado en 2021, durante la gestión de Silvia Brunilda Traverso como directora de Aduanas, bajo la conducción de la entonces titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont.
La versión oficial de lo sucedido
Luego de que Esteban Pazzo, ex diseñador de la empresa comunicara la situación durante una charla en La Fábrica, la "AFIP libertaria" tomó cartas en el asunto y lanzó un comunicado oficial a través de su cuenta de X.
El actual director de Aduanas, Andrés Vélis, explicó que al tomar conocimiento del caso se comunicó personalmente con Palazzo para interiorizarse sobre la situación y aclarar los hechos. Según relató el diseñador, el alerón de fibra de carbono había sido donado por McLaren para ser utilizado en la capacitación de estudiantes de ingeniería.
Tras la revisión administrativa, se verificó que el componente había sido lamentablemente destruido en 2021. Vélis lamentó lo ocurrido y aseguró que, en caso de que McLaren u otra empresa realice una nueva donación de características similares, su ingreso será autorizado sin inconvenientes, conforme a la normativa vigente de la gestión libertaria.
ARCA subrayó que lo sucedido corresponde a una decisión tomada en la gestión anterior y reafirmó su rumbo de simplificación de trámites para promover el comercio y el intercambio de mercaderías con otros países. El organismo aseguró que busca evitar que hechos como este vuelvan a repetirse y destacó su disposición a colaborar con instituciones educativas.
El alerón Senna, más allá de su valor técnico, tenía un fuerte valor simbólico: representaba un puente entre la innovación de una escudería histórica y la formación de futuros ingenieros argentinos.




