Por primera vez en una cápsula de exploración profunda, la NASA instaló el Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS), un módulo sanitario de alta tecnología que ofrece una experiencia similar a la de un avión comercial.
A diferencia de las misiones Apolo, donde los tripulantes debían lidiar con bolsas de plástico y tubos en una cabina compartida, la nave Orión cuenta con un compartimento privado. Este avance es vital para la salud física y mental de los cuatro astronautas que convivirán en un espacio reducido durante los diez días que durará la expedición.
La evolución de la higiene espacial es una historia de desafíos técnicos superados. En los años 60, los informes técnicos de la NASA calificaban los métodos de recolección como "desagradables". Incidentes famosos, como el de la misión Apolo 10 donde residuos biológicos terminaron flotando en la cabina, impulsaron la necesidad de un diseño hermético y eficiente.
Características del nuevo sistema UWMS:
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Materiales: Fabricado en titanio mediante impresión 3D para reducir peso y aumentar la durabilidad.
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Inclusión: Diseñado ergonómicamente para ser utilizado tanto por hombres como por mujeres en microgravedad.
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Privacidad: Incorpora una puerta sólida, superando las cortinas parciales de la Estación Espacial Internacional (EEI).
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Mecánica: Utiliza un sistema de flujo de aire y vacío para dirigir los desechos, evitando cualquier tipo de fuga en la cabina. "Este es el único lugar donde podemos sentirnos solos por un momento", confesó el astronauta canadiense Jeremy Hansen, subrayando la importancia psicológica de la privacidad en el confinamiento extremo.
Pese a los 10 años de desarrollo a cargo de Collins Aerospace, el debut del inodoro en la Orión (bautizada como Integridad) no estuvo exento de suspenso. A pocas horas del lanzamiento, un fallo en el ventilador del sistema encendió las alarmas en el centro de control de Houston.
Durante el desperfecto, la tripulación debió recurrir a bolsas de emergencia, un recordatorio de la fragilidad de los sistemas de soporte vital. Sin embargo, el trabajo coordinado entre los ingenieros en Tierra y los astronautas, liderados por Christina Koch, permitió desbloquear el mecanismo. "Me complace informar que el baño ya está listo para su uso", anunció la base tras enviar instrucciones precisas para la reparación.
¿Cómo funciona el baño en la Luna?
La gestión de residuos en gravedad cero es un proceso crítico para evitar la contaminación de la nave:
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Orina: Se recolecta a través de un embudo personal con ventilador. Una vez lleno el depósito, el líquido se expulsa al espacio, donde se evapora instantáneamente.
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Sólidos: Son transportados por flujo de aire a un compartimento especial con filtros. A diferencia de la orina, las heces permanecen almacenadas en contenedores sellados y regresan a la Tierra para su disposición final.
Para Melissa McKinley, jefa del proyecto UWMS, Artemis II es solo el campo de pruebas. Los datos obtenidos en esta misión serán fundamentales para las futuras colonias lunares y, eventualmente, para la campaña a Marte, donde los astronautas deberán pasar meses en el espacio.



