Bolivia expulsó a una exdiputada argentina y la acusó de intervenir en las protestas sociales

Desde La Paz denunciaron “injerencia extranjera” y advirtieron que no permitirán acciones que alteren el orden interno.
Por: #BorderPeriodismo

La crisis política y social que atraviesa Bolivia sumó un nuevo foco de tensión luego de que el gobierno de Rodrigo Paz anunciara la expulsión de una exdiputada argentina, a quien acusó de involucrarse en conflictos internos y participar de actividades vinculadas a las protestas que sacuden distintas regiones del país. La decisión fue presentada por las autoridades bolivianas como una medida para resguardar la soberanía nacional y evitar cualquier tipo de intervención extranjera en medio de un escenario cada vez más delicado.

Desde La Paz señalaron que la dirigente argentina habría mantenido reuniones y contactos con sectores movilizados en el contexto de las manifestaciones y bloqueos que se multiplicaron en las últimas semanas. Según el gobierno, esas acciones excedieron el carácter de una visita política o institucional y representaron una intromisión en asuntos internos bolivianos.

El momento de la expulsión

La expulsión ocurre en un momento de fuerte conflictividad en Bolivia, donde crecen las disputas entre el oficialismo y sectores alineados con el expresidente Evo Morales. La interna dentro del Movimiento al Socialismo (MAS) se profundizó en los últimos meses y derivó en protestas, enfrentamientos políticos y una creciente tensión social que mantiene al país en estado de alerta.

En paralelo, distintos grupos sociales y sindicales vienen reclamando soluciones frente a problemas económicos, falta de combustible, inflación y medidas gubernamentales cuestionadas por parte de la población. El Ejecutivo boliviano sostiene que detrás de algunas movilizaciones existen intentos de desestabilización política y denunció la presencia de actores externos que buscarían influir en el conflicto.

Fuentes oficiales remarcaron que Bolivia “no permitirá ningún tipo de injerencia extranjera” y advirtieron que cualquier persona que participe de acciones consideradas desestabilizadoras podrá ser expulsada del territorio nacional. La medida contra la exdiputada argentina fue interpretada además como un mensaje político hacia otros dirigentes extranjeros que mantienen vínculos con sectores enfrentados al gobierno de Paz.

Hasta el momento, la dirigente expulsada no realizó declaraciones públicas sobre la acusación ni sobre la decisión adoptada por el gobierno boliviano. Tampoco trascendió si existirá algún reclamo diplomático formal por parte de la Argentina.

El episodio suma tensión a una relación regional atravesada por fuertes diferencias ideológicas y ocurre en un contexto latinoamericano marcado por la polarización política y los conflictos internos en varios países de la región. Mientras tanto, el gobierno boliviano busca recuperar estabilidad en medio de una interna oficialista que amenaza con seguir escalando en los próximos meses.

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