Cancillería evalúa una protesta formal por la incursión sin autorización de un buque de guerra británico

El patrullero HMS Medway navegó desde las Islas Malvinas hacia Chile atravesando aguas de jurisdicción nacional.
Por: #BorderPeriodismo

Una nueva disputa soberana reaviva las tensiones diplomáticas entre Buenos Aires y Londres. El Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, analiza los pasos a seguir ante lo que el gobierno considera una violación a los protocolos de navegación vigentes. La controversia se desató luego de que el patrullero oceánico de la Royal Navy, HMS Medway, cruzara el límite marítimo nacional con rumbo al puerto chileno de Punta Arenas sin la correspondiente autorización previa.

La detección del navío militar fue realizada a fines de la semana pasada por las fuerzas navales locales, que constataron de inmediato la ausencia de alertas en el Sistema Transitorio de Información y Consulta Recíprocas (STICR), un mecanismo bilateral de control de movimientos militares establecido bajo el Tratamiento de Madrid II en 1990.

Despliegue tecnológico y monitoreo en el litoral austral

El seguimiento del buque británico en su tránsito frente a las costas de Santa Cruz y Tierra del Fuego activó un operativo de control por parte de la Armada Argentina. Para registrar la travesía se utilizaron recursos de vigilancia electrónica y aérea de última generación:

  • Rastreo electrónico: Sensores terrestres distribuidos en el litoral patagónico fijaron la posición de la nave a lo largo de su recorrido por la periferia austral.

  • Vigilancia aeronaval: Una aeronave Beechcraft B-200M "Cormorán" interceptó visualmente al patrullero. Las capturas se realizaron mediante sistemas electroópticos de alta definición, adquiridos recientemente mediante convenios de cooperación con los Estados Unidos.

El HMS Medway, una unidad de la clase River Batch 2 con 90 metros de eslora y en operaciones desde 2019, relevó a principios de año al HMS Forth para asumir las tareas de patrullaje permanente en torno a las Islas Malvinas. Su actual desplazamiento técnico hacia Chile tiene como objetivo el reabastecimiento logístico de la unidad.

Cruce de versiones diplomáticas y el factor geopolítico

Desde el Reino Unido rechazaron de plano las acusaciones de la administración argentina. Fuentes oficiales del Foreign Office aseguraron que la delegación diplomática británica en Buenos Aires comunicó los detalles del viaje con antelación utilizando las vías institucionales correspondientes. La diplomacia inglesa defiende el derecho de libre tránsito de sus embarcaciones y minimiza el reclamo.

El incidente vuelve a poner de relieve la red de soporte logístico que Gran Bretaña mantiene en Sudamérica, apoyada históricamente en la cooperación con Chile para complementar su base central de Monte Agradable. Pese a las sintonías ideológicas actuales entre las administraciones de la región, los históricos acuerdos de asistencia marítima entre Santiago de Chile y Londres continúan inalterables. En contrapartida, las recientes inversiones de la Casa Rosada en materia de defensa buscan recuperar el terreno perdido en el control y la fiscalización del espacio soberano en el Atlántico Sur.

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