Un vuelo con destino a Córdoba que despegaba desde el Aeroparque Jorge Newbery se vio demorado por un incidente protagonizado por una pasajera que se negaba a bajar del avión. El conflicto comenzó cuando la mujer cuestionó y discutió con el personal de la aerolínea debido a un refuerzo en los controles sobre el equipaje de mano.
La mujer elevó el tono de voz y lanzó insultos directos contra los trabajadores de la aerolínea, negándose de forma rotunda a acatar las directivas del personal de a bordo. Ante la imposibilidad de calmar la situación, el comandante solicitó asistencia externa.
Faltando apenas diez minutos para el horario de salida programado, una comitiva de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) ingresó a la cabina con la orden de retirar a la mujer para garantizar la seguridad del resto de los viajeros.
Sin embargo, al ser notificada de que debía descender del avión, la pasajera siguió oponiéndose y, de hecho, ofreció resistencia física. En medio del forcejeo en el pasillo de la aeronave, la mujer mordió en el brazo a uno de los oficiales que intentaba sujetarla.
La agresión física generó una profunda preocupación y escenas de nerviosismo entre las familias y viajeros que ya se encontraban acomodados en sus butacas.
El rechazo de los pasajeros y la normalización del servicio
A medida que el operativo policial se prolongaba, el malestar del resto de los usuarios empezó a hacerse notar. Cansados por la demora y la violenta situación, los pasajeros comenzaron a aplaudir y a exigir a viva voz que la mujer fuera desalojada de inmediato para poder iniciar el viaje.
Tras varios minutos de tensión, los agentes de la PSA lograron reducir a la pasajera y trasladarla a las dependencias de la fuerza dentro de la terminal aérea.
Una vez restablecido el orden y completados los protocolos de seguridad obligatorios tras un incidente de este tipo, el comandante recibió la autorización para dar inicio a las tareas previas al despegue y emprender el vuelo hacia Córdoba.
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