La Casa de Gobierno reabrió este lunes la sala de periodistas, pero permaneció afuera a los enviados especiales de TN y El Trece, en un escenario de malestar abierto entre el Gobierno de Javier Milei y parte de la prensa televisiva. La reapertura de la sala se dio tras 11 días de cierre total, pero con una lista de restricciones que profundiza la tensión en el vínculo entre el Ejecutivo y los medios de comunicación.
La medida inicial, lanzada el 22 de abril, había dejado sin efecto las acreditaciones de todos los periodistas acreditados, cerrando la sala y eliminando los registros de huellas dactilares como medida “preventiva” ligada a una denuncia por presunto espionaje ilegal. El lunes, el Gobierno dio marcha atrás en el cierre generalizado y reabrió la sala, pero con nuevos protocolos dispuestos por Casa Militar, entre ellos la limitación de accesos a algunos edificios, pasillos y el Patio de las Palmeras, así como el cierre parcial de ventanas con vidrio esmerilado.
Los que quedaron afuera
Pese a esta vuelta, dos grandes medios televisivos quedaron fuera: los periodistas de TN y de El Trece, cronistas acreditados, no fueron autorizados a ingresar a la Casa Rosada al levantarse las restricciones generales. La medida sorprendió a muchos colegas, que entendieron que la reapertura implicaba la vuelta de todos los inscritos, menos a quienes hubieran algún problema específico de documentación o de caso judicial.

El Gobierno sostiene que estas reglas responden a cuestiones de seguridad del presidente y de la Casa de Gobierno, no a actos de censura, y que el uso de la sala seguirá bajo la lógica de nuevos protocolos que se revisarán “a medida que se consideren seguros los controles”. Sin embargo, el hecho de que TN y El Trece sigan excluidos alimenta la sensación de que el conflicto se centra en la cobertura de la polémica por las imágenes internas de un informe de TN en el programa Y mañana qué .
Luciana Geuna, periodista de TN, ya adelantó que llevar el material a la Justicia y afirmó que las filmaciones se hicieron en espacios de libre circulación, con aviso a la institución, lo que reaviva el debate sobre hasta dónde llega el control del acceso y cuán transparente sigue siendo el acceso a la Casa de Gobierno.
En el medio de la discusión, el espacio simbólico de la sala de prensa vuelve a funcionar, pero con una puerta abierta a unos pocos y completamente cerrada a otros, marcando un nuevo capítulo en la relación entre el poder político y la prensa en la era Milei.



