El tramitado expediente penal por el crimen de Agostina Vega sumó un capítulo de máxima alerta institucional en las primeras horas de este domingo. Claudio Gabriel Barrelier, el empleado municipal de 32 años detenido y señalado como el presunto autor del abuso sexual y posterior homicidio de la menor de 14 años, protagonizó un intento de suicidio en el interior del Complejo Carcelario N° 1 de Bouwer, donde permanece alojado bajo estricto aislamiento.
Fuentes cercanas al servicio penitenciario provincial confirmaron que el recluso fue detectado a tiempo por el personal de guardia y recibió asistencia médica de urgencia. Con el fin de resguardar su integridad física y garantizar la continuidad del proceso judicial, las autoridades sanitarias del penal dispusieron una terapia de sedación farmacológica y el establecimiento de una custodia con vigilancia de veinticuatro horas.
La noticia generó una reacción inmediata por parte de la familia de la víctima. Miguel, abuelo de Agostina, expresó de manera pública la exigencia de que se preserven las condiciones de reclusión del acusado: "Quiero que no le pase nada para que confiese si hay personas más involucradas. Necesitamos saber si tuvo algún cómplice y dar con todos los responsables".
La conexión territorial: las canchas de fútbol y el mapa del descarte
Los equipos forenses y las brigadas operativas del fiscal Raúl Garzón avanzan en el peritaje del terreno de más de 200 hectáreas en Ampliación Ferreyra, donde este sábado fueron localizados los restos de la menor tras siete días de intensa búsqueda. En las últimas horas, un relevamiento ambiental sacó a la luz que Barrelier poseía un conocimiento detallado y habitual de esa geografía periférica.
De acuerdo con la reconstrucción de sus rutinas socio-deportivas, el imputado concurría de forma semanal al Complejo Deportivo y Recreativo ATACC, un predio de filiación sindical ubicado en el lindante barrio Coronel Olmedo, aproximadamente a 9,5 kilómetros hacia el oeste del punto de hallazgo. No obstante, las canchas donde el acusado disputaba torneos de fútbol amateurs limitan directamente con el sector de pastizales altos y terrenos baldíos donde se ejecutó el descarte del cuerpo, mediando una distancia de apenas dos mil metros entre ambos puntos.
Esta familiaridad con el terreno cobra un valor analítico fundamental para los investigadores, ya que refuerza la hipótesis de que el sospechoso seleccionó el descampado de Ampliación Ferreyra aprovechando los puntos ciegos de vigilancia y el conocimiento previo de las vías de acceso que frecuentaba de manera habitual.
Los tres interrogantes que guían los peritajes científicos
A pesar de la detención de Barrelier y la localización de los restos, el Ministerio Público Fiscal mantiene la causa bajo un hermético secreto de sumario debido a que restan resolver tres incógnitas centrales para el sostenimiento de la acusación:
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Mecánica de la muerte y móvil: Los peritajes químicos y las luminarias de detección biológica (Luminol) realizados en la vivienda de la calle Juan del Campillo al 800, en el barrio Cofico, resultan determinantes por estas horas. La Justicia busca precisar qué ocurrió dentro del inmueble tras el ingreso de la víctima, qué elementos se emplearon para consumar el homicidio y la confirmación científica del abuso sexual.
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Análisis de compatibilidad hemática: Los laboratorios forenses procesan contrarreloj las muestras extraídas de la escena primaria en busca de rastros de ADN y fluidos que vinculen de manera directa e irrefutable la presencia de Agostina dentro de la propiedad del acusado durante la ventana horaria crítica.
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La hipótesis de la coautoría: El tribunal no descarta que el sospechoso haya recibido colaboración logística o encubrimiento, ya sea para el acondicionamiento de los restos en el interior de la vivienda o para las maniobras de transporte hacia el sector sur de la ciudad. Los cruces de antenas telefónicas de terceras personas asociadas al entorno del detenido se encuentran bajo estricta auditoría digital.



