Los resultados de las pericias toxicológicas, realizados este lunes en el Laboratorio Químico de la Policía Científica de Dolores, confirmaron que los dos conductores implicados en el siniestro habían consumido alcohol antes del impacto que dejó a Bastian con heridas gravísimas.
Fuentes judiciales confirmaron a Infobae que tanto Noami Quirós, quien conducía el vehículo Maverick (UTV), como Manuel Molinari, al mando de la Volkswagen Amarok, dieron positivo en las pruebas de alcoholemia. Un dato clave que surge del expediente es que la joven de 24 años presentaba una graduación alcohólica superior a la del empresario Molinari, principal imputado en la causa.
En contraste, los peritos no hallaron rastros de alcohol ni de estupefacientes en la sangre de Maximiliano Jerez, padre de Bastian, quien también viajaba en el vehículo pero no estaba al volante. La defensa de Jerez, encabezada por el abogado Matías Morla, designó a un perito de parte para supervisar el proceso y exigió la reserva de muestras para garantizar el derecho a una eventual contrapericia independiente.
El estado de salud de Bastian
Mientras la justicia avanza sobre las responsabilidades penales, el pequeño Bastian pelea por su vida en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata. Este sábado, el niño afrontó su sexta intervención quirúrgica desde que ingresó al centro de salud tras ser trasladado en helicóptero.
El último parte médico detalló que se le realizó una fijación cervical y una traqueostomía. Los especialistas indicaron que, si bien el paciente se encuentra estable, su cuadro sigue siendo delicado debido a las severas lesiones que la resonancia magnética detectó en su cerebro y en la columna cervical. Bastian permanece internado en la unidad de terapia intensiva bajo monitoreo constante.
El accidente
El hecho ocurrió el pasado 14 de enero, cuando el UTV en el que viajaba Bastian junto a su padre y sus dos hermanas colisionó contra la camioneta Amarok en los médanos pinamarenses. El impacto provocó múltiples fracturas de cráneo en el menor y daños estructurales severos en ambos rodados.
El fiscal Sergio García, a cargo de la instrucción, ordenó el secuestro de los dos vehículos y de sus sistemas electrónicos. La justicia busca acceder a los datos almacenados en los grabadores de datos de colisión (EDR), una especie de "caja negra" automotriz que permitirá reconstruir la velocidad, los movimientos previos y la fuerza del impacto.



