Este martes por la mañana, la Justicia sentenció a prisión perpetua a los tres principales integrantes del Clan Sena por el asesinato de Cecilia Strzyzowski, ocurrido el 2 de junio de 2023. La audiencia, realizada de manera virtual para los imputados, puso fin a un proceso marcado por la saña y el poder político de los acusados.
César Sena, pareja de la víctima al momento del crimen, recibió la condena como autor penalmente responsable de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. Sus padres, los dirigentes sociales Emerenciano Sena y Marcela Acuña, fueron hallados culpables como partícipes primarios del mismo delito, lo que conlleva la misma pena de reclusión perpetua.
Condenas por encubrimiento y una absolución
El tribunal también definió la situación del resto de los colaboradores de la familia:
- Gustavo Obregón: condenado a cinco años y diez meses de prisión por encubrimiento agravado.
- Fabiana González: sentenciada a cinco años de prisión efectiva por encubrimiento agravado.
- Gustavo Melgarejo: recibió dos años y diez meses de prisión en suspenso por encubrimiento simple, bajo estrictas pautas de conducta.
- Griselda Reinoso: resultó absuelta de todos los cargos y recuperó su libertad tras la lectura del fallo.
El plan criminal
La reconstrucción fiscal permitió determinar que el femicidio de la joven de 28 años fue el resultado de un plan premeditado. Cecilia ingresó a la vivienda de la calle Santa María de Oro a las 9:15, engañada bajo la falsa promesa de un viaje para iniciar una nueva vida en Ushuaia.
De acuerdo con el análisis de cámaras de seguridad y registros telefónicos, el asesinato ocurrió entre las 12:16 y las 13:01. En ese lapso de 45 minutos, los tres integrantes de la familia Sena coincidieron dentro de la propiedad. Los peritos identificaron que el crimen tuvo lugar en la habitación central de la casa, donde luego se hallaron rastros de sangre humana en un colchón que la familia intentó descartar.
Para los investigadores, el detonante del crimen fue una combinación de intereses económicos y el rechazo absoluto de Marcela Acuña hacia la relación de su hijo con Cecilia. El Clan Sena veía en la joven una amenaza para su estructura de poder y su patrimonio. La tarde del 2 de junio, César Sena abandonó la propiedad con el teléfono celular de la víctima en su poder, movimiento que para la Fiscalía confirmó que Cecilia ya no tenía vida en ese momento.



