La justicia federal dictó una condena de 15 años de prisión para Jasveen Sangha, quien se declaró culpable de vender la ketamina que provocó la muerte del actor Matthew Perry en 2023. Sangha, de 42 años y conocida judicialmente como “La reina de la ketamina”, es la única de los implicados que admitió haber causado directamente el desenlace fatal.
Durante la audiencia, la jueza Sherilyn Peace Garnett advirtió que la acusada deberá demostrar una resiliencia extraordinaria para afrontar la pena impuesta.
Sangha reconoció que carga con la culpa “como una chaqueta” y afirmó: “Estos no fueron errores. Fueron decisiones horribles, decisiones que destrozaron la vida de las personas y la de sus familiares y amigos”.
La investigación reveló que Sangha lideraba una red de venta de drogas dirigida a clientes de alto perfil, lo que le permitió mantener un estilo de vida lujoso. En documentos judiciales fue descrita como la “Reina de la ketamina”.
Matthew fue encontrado sin vida en el jacuzzi de su residencia en Los Ángeles. El informe forense determinó que la causa principal de muerte fue el efecto agudo de la ketamina, un anestésico que también se utiliza en tratamientos médicos supervisados. Perry, quien luchaba contra adicciones, recibía ketamina legalmente para tratar la depresión, pero buscó cantidades adicionales fuera del ámbito médico.

Antes de recurrir a Sangha, Perry adquirió la droga ilegalmente a través del doctor Salvador Plasencia, condenado a dos años y medio de prisión por esta venta. Posteriormente, Sangha le vendió 25 frascos de ketamina por 6000 dólares en efectivo, incluyendo la dosis que resultó mortal, apenas cuatro días antes de su muerte.
Además de Plasencia, hay otros implicados en el caso: un médico condenado a ocho meses de arresto domiciliario por suministrar la droga a Plasencia, y el asistente y un amigo de Perry, quienes actuaron como intermediarios y aguardan sentencia.
En la audiencia, Keith Morrison, padrastro del actor y periodista, expresó el profundo dolor de la familia: aseguró que tanto él como la madre de Perry viven una “tristeza y un dolor diarios, agobiantes”. Lamentó que “había una chispa en ese hombre que no he visto en ningún otro lugar. Debería haber tenido otro acto. Dos actos más”.
La investigación también sacó a la luz que Sangha estuvo involucrada en otro caso fatal en 2019, cuando vendió ketamina a Cody McLaury, un hombre de 33 años que murió por sobredosis horas después.
Los fiscales subrayaron la gravedad de su conducta posterior a estos hechos: “No le importó y siguió vendiendo”, destacaron en el escrito judicial, tanto tras la muerte de McLaury como después del fallecimiento de Perry.



