Celebrá en verde: 7 claves para eco-festejar

Por: Fernanda Sández @siwisi

La vieja consigna de “reducir y reciclar” también vale para festejar sin generar tantos gastos ni desperdicios. Aquí, 7 claves de las Fiestas Verdes.

Es simple : para pasarla bien en las Fiestas es mentira que se necesite una sobredosis de dinero, un entorno espectacular y una de esas familias perfectas que rara vez nos tocan en suerte. Lo que se necesita sí, y a montones, es ganas de celebrar y sobre todo de bajarse de la locura consumista de estos días cuyo epicentro suelen ser los shoppings. Comenzá entonces por huír de esos lugares de perdición en donde además de dejar tu pobre tarjeta al rojo vivo, lo más probable es que te llenes de cosas inútiles, carísimas y por demás contaminantes. Después, según leyendo.

1-Menos luces, por favor. Parece un dato menor pero no lo es: cada foquito iluminado consume no menos de 5 Watts (los hay también de 10), y y de esos focos las tiras clásicas tienen unos  50. Multiplicá eso para saber cuánto consume una sola tira, y luego (porque siempre las tiras o guirnaldas son dos, tres o más) hacé el cálculo. Pero no te infartes. Mejor, las lucecitas encendidas  sólo de noche y, de preferencia, sólo a pedido de los más chiquititos.

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2-El mismo pino, pero distinto: ¿Ya viste el precio de los pinos este año? Arrancan desde los $ 500, llegan a los $ 3000 y siguen más allá. Un gasto enorme y absurdo, sobre todo teniendo en cuenta que con un poco de pintura en aerosol verde y blanca podés dejar tu pino añejo absolutamente de estreno. Reemplazar las bombitas por moños o cintas de colores también es una idea de bajo costo para remozar tu arbolito sin gastar un centavo.

3- Achicá la comida: Otro clásico del derroche descontrolado de por estos días es cocinar como para un batallón así a la mesa se sienten ocho, o menos. Evitalo. Cocinar lo que nadie va a comer no sólo es una tontería sino un gasto increíble de plata, tiempo y gas. Pedile a tu mamá o alguna tía conocedora que te guíe en materia de cantidades. Llegado el caso, multiplicá las ensaladas frescas y asegurate de que lo que sobre para el 25 (carne, pollo, tartas) no deba ser recalentado.

4- Regalá inteligente: Acortá las listas de todo, empezando por las de los regalos. Pero (ése es el truco) asegurate de que cada cosa que compres o prepares realmente sea algo que el agasajado vaya a apreciar y usar. Desde gajos de plantas hasta frascos de cocina decorados por vos, pasando por elementos comprados específicamente para “esa” persona, el regalo inteligente se caracteriza por su especificidad. Eso, desde luego, toma más trabajo porque obliga a pensar cuidadosamente cada compra o creación, pero tiene la ventaja de conducir a regalos  encantadores y que  seguramente serán disfrutados.

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5- Reciclá papeles y moños: Parece una pavada pero no lo es. En España, por caso, el volumen de basura se duplica entre el 15 de diciembre y 15 de enero, entre Navidad y Reyes. Esto tiene que ver la cantidad de papeles, cajas, cintas y toda la parafernalia que suele rodear a la presentación de un regalo. Por eso, este año apostá a vintage y no dudes en sacar a relucir moños y papeles que te hayan sobrado de otras ocasiones.

6-Compartí y convidá: No te olvides de invitar a tu mesa de fin de año a amigos recién separados, primas solitarias anche vecinos sin familia. ¿Y qué tiene que ver esto con la ecología? Pues mucho. En una mesa concurrida hay menos chances de desperdicio, y aumentan las chances de que, al final de la cena, cada quien parta feliz con su “pékele” (“paquetito”) bajo el brazo, sin que nada vaya a la basura. Y eso por no mencionar que le habrás alegrado  al noche a más de uno, lo que no es poco.

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7- Cambiá las tradiciones: Este año, a aflojar un poco con los fuegos de artificio y a inventar alguna nueva tradición. Si hay chicos o sobrinos en tu casa, en vez de sobrecargarlos de estrellitas y peligrosos rompe portones, podés organizar una búsqueda del tesoro que termine llevando al lugar en donde estén los regalos. Eso los va a mantener ocupados sin necesidad de gastos ni peligros. Tu bolsillo y tus mascotas espantadas por las explosiones del año anterior, agradecidos. ¿Otra tradición para copiar? La costumbre (nacida en Islandia, país bibliófilo si los hay) de regalar al menos un libro por estas fechas. De hecho, allá se habla de la “jólabokaflod”, o “inundación de libros en Navidad”. La idea es pasar esa noche leyendo en familia. ¿Se te ocurre una tradición más hermosa que ésa?

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