La salud del prestigioso chef Christian Petersen vuelve a generar una profunda preocupación en el ambiente del espectáculo y la alta cocina local. Durante la noche de este jueves, el referente gastronómico debió ser ingresado de forma imprevista en el Hospital Alemán, ubicado en el barrio porteño de Recoleta, tras manifestar una descompensación que alarmó de inmediato a su círculo íntimo.
Según las primeras precisiones informativas surgidas en los medios de espectáculos, Petersen arribó al centro médico junto a su pareja. Tras ser evaluado y estabilizado por el personal de la guardia general, los profesionales intervinientes dispusieron su traslado preventivo hacia el pabellón de salud mental de la institución para brindarle un abordaje y monitoreo de mayor complejidad.
La periodista Pilar Smith aportó detalles sobre el episodio en el ciclo televisivo LAM (América TV), donde indicó que el cocinero habría atravesado un severo brote psicótico, lo que motivó la rápida intervención de los médicos para contener la situación y asegurar su resguardo. Hasta las primeras horas de este viernes, las autoridades del Hospital Alemán no han emitido un parte médico oficial, manteniendo un estricto hermetismo en línea con los protocolos de privacidad solicitados de manera expresa por los familiares.
El fantasma del cerro Lanín
La fuerte repercusión de esta nueva internación radica en el delicado historial clínico reciente de Petersen. En diciembre pasado, el empresario rozó una situación límite que conmovió a la opinión pública:
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El episodio en la Patagonia: Mientras realizaba una exigente travesía de trekking en el cerro Lanín, sufrió una descompensación orgánica total.
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Terapia intensiva: El cuadro fue de tal gravedad que requirió su internación inmediata en el Hospital Ramón Carrillo de San Martín de los Andes, y su posterior traslado en avión sanitario al Hospital Alemán, sumando un total de 26 días en terapia intensiva.
Tras una milagrosa y paulatina recuperación, el 6 de enero recibió el alta definitiva firmada por la dirección médica del establecimiento. Poco tiempo después, Petersen había logrado reincorporarse a sus habituales proyectos culinarios y apariciones mediáticas, manifestando su felicidad por regresar a la actividad, lo que hacía suponer un restablecimiento total de sus funciones.
En las entrevistas posteriores a su primera hospitalización, el propio Petersen había reflexionado de manera abierta sobre los factores que pudieron haber desencadenado el colapso de su organismo, vinculando el episodio a un desgaste emocional y físico acumulado durante el último año. La confesión del chef: En diálogo con Radio Mitre, el cocinero admitió no tener recuerdos nítidos de los treinta días posteriores a su descenso del volcán. "Había tenido un año dificilísimo. Se había muerto un socio mío muy joven, de 40 años, un mes antes del viaje. Lo acompañé mucho en su enfermedad y eso me golpeó. Quizás los hábitos de autoexigencia me jugaron en contra: soy una persona que entrena dos o tres horas por día, y decidí subir el volcán para distraerme, sometiendo al cuerpo a una exigencia deportiva extrema cuando la mente ya estaba saturada", analizó con el diario del lunes.



