La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó en los últimos días dos casos de Nipah en un estado del este de la India, un virus poco común y con más del 50 por ciento de mortalidad.
El virus recibió su nombre de la aldea de Malasia donde vivía el primer paciente conocido, pertenece a la misma familia que el sarampión, pero significativamente más mortal aunque menos infeccioso.
El Nipah es un virus zoonótico, es decir que puede transmitirse de animales a humanos, sobre todo a partir del contacto directo con un cerdo o murciélago infectado.
El consumo de frutas o productos derivados de frutas, como el jugo crudo de dátil, contaminados con orina o saliva de murciélagos infectados también contribuye a la propagación.
También puede transmitirse directamente de persona a persona, pero en este caso sólo a través del contacto muy cercano con la persona infectada.
Según la OMS, los síntomas pueden tardar entre cuatro y catorce días en aparecer tras la infección, e incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, vómitos y dolor de garganta. Los casos asintomáticos son poco frecuentes.
Aunque solo se han registrado unos pocos brotes, el virus Nipah se considera una amenaza para la salud pública debido a su alta tasa de mortalidad y la falta de vacunas o tratamientos aprobados.
En casos graves, el virus puede atacar partes del cerebro que controlan funciones vitales básicas, como el movimiento ocular, la frecuencia cardíaca y la presión arterial, causando daños permanentes.
Quienes sobreviven a menudo experimentan fatiga y cambios en el funcionamiento del sistema nervioso, que pueden persistir durante años.
Un medicamento llamado ribavirina, cuyo uso está aprobado junto con otros medicamentos para tratar la hepatitis C crónica, puede ofrecer algún beneficio, aunque los resultados son dispares.
Por eso, hasta el momento los médicos se están centrando en la prevención e intentan reducir el riesgo de transmisión de animales a humanos.



